miércoles, 9 de julio de 2014

Cita con Kenia

Hola a tod@s,

Esta semana tenemos organizado un evento muy especial donde todo lo recaudado irá destinado al proyecto Quest for happiness situado en la periferia de Nairobi, la capital y ciudad más grande de Kenia. 

Visitamos e hicimos voluntariado en este proyecto en Enero y nos cautivó desde el primer momento. El matrimonio que lo fundó es local, ella de la zona de Maru y él de cerca de Masai Mara. Cuando sus hijos biológicos se independizaron, decidieron embarcarse en esta aventura de crear una nueva familia, esta vez más grande que la suya real, cuidando a 27 peques, de edades diferentes, con historias muy tristes detrás y que tuvieron que crecer y dejar de ser niñ@s para sobrevivir a muy temprana edad. 

Poco a poco, han ido ganándose su confianza y amor, gracias a que se han convertido en su familia: con paciencia, amor, comprensión, honestidad, etc.

Queremos dar las gracias a todas las personas que han hecho que este evento sea posible, ¡Os esperamos! o como dirían en swahili que es la lengua oficial en Kenia: "Karibu sana"




viernes, 2 de mayo de 2014

Una de cuentos...

El cuento es una de las herramientas más antiguas de la literatura popular para la comunicación y transmisión de sucesos. Desde que las personas comenzamos a comunicarnos hasta la actualidad, han existido cuentos que son un reflejo de las costumbres y usos de cada época. Suponen una fuente de sabiduría en muchas culturas. Incluso algunas personas afirman que se pueden utilizar como un remedio para "sanar". De hecho, la medicina ayurvédica (medicina milenaria que tiene su origen en India) recetaba al paciente un cuento como parte de un compendio de remedios naturales. Como ejemplo, en 1794, a un niño de nueve añitos le tuvieron que extirpar un tumor. Mientras los médicos intentaban paliar su dolor, ya que en aquella época no existían los anestésicos, le contaron un cuento. Ese niño llamado Jacob Grimm, escribió 18 años más tarde Blancanieves, y muchos más junto con su hermano. Sus cuentos han sido leídos por millones de personas en todo el mundo.

En mi opinión, los cuentos son una forma muy bonita de inculcar valores a tus hijos y quería compartir con vosotr@s una página donde podéis encontrar diferentes cuentos para peques que hablan de valores como el respeto, la generosidad, la equidad, la solidaridad, etc


Además, os copio el extracto de un cuento para adultos que me gusta mucho para reflexionar acerca de los afortunados que somos por haber nacido en un lugar como éste, y lo importante que es tener asistencia sanitaria pública y gratuita. Fue escrito por Manu Leguineche y editado hace unos años por Médicos del Mundo en un libro en el que colaboraron de forma desinteresada muchas personas y donde los beneficios iban destinados a dos proyectos de Guatemala. Ahí va:

"Una grandiosa Espina". Manu Leguineche. 

Extracto de la Historia de Madhu
       
Cuando la conocí, Madhu debía tener 6 ó 7 años. La niña vivía en una mísera aldea situada cerca de la casa sin luz eléctrica que había alquilado en las estribaciones del Himalaya. 
Venía muy cansado de guerras y derramamientos de sangre. Todo lo que hacía era pasear, descansar, dormir, leer y pensar un poco. En fin, una tarde estaba sentado leyendo al pie de un mango, ese árbol aromático de flores amarillentas y de fruto carnoso y suave, cuando vi pasar por primera vez a Madhu. 

Mi casa estaba situada en los arrabales de la aldea, a unos 100 metros del mango. Un camino lleno de agujeros llevaba desde la aldea hasta el campo.  
Al llegar a mi altura Madhu se detuvo un instante y miró hacia donde me encontraba. Al día siguiente, me sonrió con timidez y yo hice un gesto para que supiera que había reparado en ella. El tercer día, cuando salía de casa, Madhu estaba allí otra vez.             
— ¿Cómo te llamas? ¿Dónde vives?     
— Madhu –respondió la niña– vivo en la aldea con mi abuela.
— ¿Es muy vieja tu abuela?      
— Tiene cien años.        
— Nosotros nunca llegaremos a esa edad –dije.         
   
Madhu, de ojos oscuros y el pelo recogido en coletas, era de apariencia frágil, como una flor solitaria que creciera sobre una roca vulnerable al viento y la lluvia. Más tarde descubrí que la anciana de los 100 años no era su abuela, sino una mujer sin familia que había adoptado a Madhu después de que la encontrara recién nacida y llorosa en la orilla del río, tapada sólo con hojas de higuera. Una vez roto el hielo, Madhu venía a visitarme todos los días. Algunas mañanas su risa era el mejor despertador, me anunciaban el nuevo día.       
De vez en cuando le regalaba algo a la niña, una cometa que traje de Hong Kong con unos dragones dibujados en el bastidor; un cuaderno y unos lápices de colores, porque le gustaba mucho dibujar; o unas zapatillas que compraba en el mercado de la aldea. Ella me obsequiaba con un ramillete de caléndulas o de unas flores azules que sólo crecían por allí.               
Pasó un año y creí llegado el momento de ocuparme de la educación de Madhu. No sabía leer ni escribir, de modo que contraté a un maestro de la aldea llamado Narayan, de taparrabos y gafas de culo de vaso, para que le diera una hora de clase diaria en mi jardín. Cuando le conté mi idea a Madhu, llena de alegría, aplaudió con toda la fuerza posible de sus frágiles manos. Era, me dijo, algo nuevo, una experiencia fascinante.  
Los progresos de Madhu fueron inmediatos. Al terminar la clase venía hacia mí con los ojos iluminados para repetir las lecciones del día y asediarme con preguntas de lo más inesperado. ¿Cómo era de grande el universo? ¿Vivía gente    allí? ¿A qué distancia se encontraba el sol? ¿Hacia dónde volaban las aves migratorias? ¿Cuántos años vivía el búfalo del agua? ¿Quién había construido el mundo?     

Los saberes del maestro se agotaron. Tenía la sensación y yo también de que le había enseñado todo lo que sabía. Madhu debía seguir sus estudios y ampliar su educación. ¿Cómo hacerlo? En un largo radio de acción no existían escuelas o colegios. El maestro me habló de un centro escolar a unas 500 millas. No habría problema de matricular a Madhu. No supe qué poner en el apartado de nombre de los padres y lugar de nacimiento. Ni siquiera sabía el nombre de la anciana de los 100 años. Encargué el uniforme, los libros, los objetos de aseo...         
    
Una tarde eché en falta a Madhu, no había venido al jardín como era su costumbre. Se habría entretenido en la aldea en vísperas de su partida. Su actitud había cambiado: era una niña feliz ante la perspectiva de ingresar en la escuela.       
Al día siguiente, me informaron de que Madhu tenía fiebre alta, se encontraba en la cama sin fuerzas para salir. Me apresuré a llegar hasta la choza de bambú y barro en la que vivía con la anciana. Era la primera vez que entraba allí. Madhu yacía en un Carpio, una cama trenzada de cáñamo, en la penumbra. La habitación era modesta pero limpia, con suelo de tierra cubierto con unas esteras.          
  
Me acerqué a Madhu, su rostro estaba tiznado de loción de sándalo, tenía los ojos cerrados, la mano le caía sobre el borde de la cama desmayada hacia el suelo y los hermosos ojos estaban devorados por la fiebre. No había sillas. Me senté junto a la cama en el suelo y tomé su mano que me dio al punto la temperatura de la niña. Madhu se moría. Miré a mi alrededor pero no hallé respuesta a mi repentino estado de ansiedad. ¿Qué hacer? La mujer de los 100 años llamó a una curandera que fabricó en el puchero unas infusiones. La fiebre de Madhu no cedía. Busqué en vano un medio de transporte, pero en una carreta de bueyes habríamos tardado muchas horas en volver con un médico.
Mi desesperación era completa. Pensaba en el destino de Madhu, en el tiempo que habíamos pasado juntos, en su ternura y alegría que aliviaron mi soledad.  
       
Volví al amanecer. Apretó mi mano y preguntó con una voz sin angustia pero que cada hora que pasaba era más débil.                
— ¿Qué haremos ahora? ¿Cuándo podré ir a la escuela?           
— Dentro de poco, pero primero tienes que ponerte bien.      
Tuve la impresión de que no me oía.    
— ¿Quién te leerá los libros debajo del árbol? ¿Quién cuidará de ti?    
— Tú Madhu, tú cuidarás de mí. 
            
La anciana vino hacia nosotros, separó la mano de Madhu de la mía y la depositó lentamente a la altura de su corazón, que había dejado de latir. Salí del cuarto con la cabeza inclinada hacia el suelo. Me senté en la silla de Madhu y me eché a llorar como un niño, como un hombre.


Al igual que la niña del relato, cerca de 6 millones de niños mueren cada año antes de cumplir los cinco años de edad y la mayoría mueren de enfermedades que se pueden prevenir o curar con medicamentos de bajo coste como neumonía, diarrea, paludismo o sarampión. Casi la mitad de estas muertes se registran en África Subsahariana. 

Éste precisamente era uno de los Objetivos del Milenio, reducir la mortalidad infantil, y se está reduciendo pero desgraciadamente no lo suficientemente rápido como nos gustaría.

¿Qué podemos hacer nosotros? Conocer cuáles son los ocho Objetivos del Milenio, tomar conciencia de la situación actual del mundo y tratar de aportar nuestro granito de arena para su cumplimiento (aunque no sea posible que se alcancen las metas en el año 2015 que era el año previsto).





viernes, 18 de abril de 2014

Dónde duermen los niños en diferentes lugares del mundo

¡Hola a tod@s! 

Hoy no os voy a hablar de ningún proyecto nuevo porque llevo desde Febrero trabajando en España para poder lanzar Tumaini en breve pero quería compartir con vosotros un artículo que me ha parecido muy interesante.

Se trata de un proyecto fotográfico de un inglés llamado James Mollison titulado “Where children  sleep”, que ha querido mostrar diferentes lugares donde duermen peques de todo el mundo. Es impresionante ver la diversidad y me parece importante que todos reflexionemos acerca de las desigualdades que existen.

Podéis encontrar más info en: http://jamesmollison.com/books/where-children-sleep/

La serie de fotografías presenta un retrato de cada niño o adolescente y su dormitorio. Mientras que algunos tienen una gran abundancia de posesiones y una cama para descansar por las noches, las imágenes revelan que otros no son tan afortunados. En ocasiones, hasta puede ser difícil incluso referirse al espacio donde duermen como un dormitorio ya que no hay cama real. Es el caso de Bilal, un joven pastor beduino de 6 años de edad que duerme en una alfombra al aire libre con el rebaño de cabras de su padre. Por el contrario, Kaya de 4 años vive en Tokio y tiene una habitación llena de juguetes y artículos de lujo, su madre gasta 1.000 USD al mes en ella...



Otros ejemplos, Roathy de 8 años que vive en Camboya o Indira de 7 años en Nepal





Por otro lado, no hay que ir a Países del Sur para ver las desigualdades entre unos y otros, una de las muestras es este peque anónimo en Roma, Italia






Os muestro, además, algunos ejemplos de los lugares donde duermen los peques (y adultos) de proyectos que he visitado... 









jueves, 30 de enero de 2014

El lado amable de Nairobi

Cerca de Nairobi iba a visitar dos proyectos pero uno de ellos hace un gran negocio con los voluntarios por lo que lo he descartado. Este es uno de los motivos por los que quiero ver todos los proyectos, para garantizar que es un proyecto real, que tiene una buena gestión y que los voluntarios no son utilizados exclusivamente como euros andantes.

Tras la decepción de este proyecto en Nairobi, el segundo lo ha compensado con creces. Es de nuevo un orfanato situado en Bypass, a unos 30-40 min del centro de Nairobi, no muy lejos del aeropuerto internacional Jomo Kenyatta y en una zona tranquila. Este proyecto está gestionado también por un matrimonio local, él es un pastor jubilado y ella una profesora de secundaria también retirada. Cuando se jubilaron, y ya que sus hijos eran adultos, decidieron invertir todos sus ahorros en este orfanato donde cuidan de todos y cada uno de los niños como si fueran sus propios hijos. Se nota que realmente creen en lo que hacen y a mí me han hecho sentirme como una más de la familia. Tienen 27 niños y niñas, cada uno con unas historias muy duras detrás: abusos, abandonos… Los niños rondan de media los 6 años de edad.

Los fundadores y padres todoterreno, Mr & Ms Mbaya

Los peques jugando después del cole

Merienda


Los voluntarios tienen una habitación muy bien acondicionada en el mismo centro y compartes el día a día tanto con los peques como con los fundadores ya que están todo el tiempo en continua relación. Han creado una escuela con 4 niveles diferentes. Ella sigue enseñando cada mañana en una de las clases y él se sienta cada tarde a corregir los deberes de los peques, a controlar que se duchan y que comen correctamente.


Aceptan voluntarios de cualquier perfil pero lo que mejor les vendría son profes, personas que puedan echar una mano ampliando el tamaño de la escuela, perfiles de la rama sanitaria para impartir talleres de higiene con los niños y las profes, hacer revisiones… y también personas que quieran echar una mano en la huerta que tienen.


Con Sara y Mercy en el patio de la escuela

Karibu Kenia

Después del proyecto de Uganda decidí cruzar a Kenia en bus. Era un trayecto de 12h a Nakuru y cinco veces más barato que el avión. Me hablaron muy bien de una compañía de bus llamada Mash Poa y tengo que darles la razón porque el viaje fue considerablemente cómodo, a pesar de que los conductores se empeñen en poner la música como si estuviéramos todos en una discoteca móvil, y eso que el bus salió ¡A la 1 de la mañana de Kampala! Un par de cosas imprescindibles que me acompañan en todos los viajes son tapones para los oídos y una almohadilla hinchable para el cuello, de las mejores inversiones que puede hacer cualquier viajero.

Frontera entre Uganda y Kenya que hay que atravesar a pie

En Kenia voy a visitar varios proyectos, el primero en Nakuru que está situado a unas 3 horas al Norte de Nairobi. Es un orfanato llevado por un matrimonio local que acoge a 38 niños y la verdad es que ha sido una de las experiencias más tristes de toda mi vida. Todos son niños recogidos de la calle, la mayoría huérfanos. El más pequeño, Malcom, que ahora tiene un añito, fue abandonado con tan sólo 3 meses. La mayoría de los niños estaban en unas condiciones terribles, no había comida suficiente por lo que muchos días se iban a la cama sin cenar, no tenían suficientes mantas ni camas y compartían entre 4-5, no tienen tampoco casi ropa ni calzado y tampoco se controlaba mucho la higiene. Uno de los niños con 10 años se escapó hace un mes y cuando regresó trajo una enfermedad en la piel y se han ido contagiando unos a otros… Me impresionó mucho cuando se quitó la ropa para hacerle fotos y tratar de averiguar con médicos que conozco de Kenia qué tipo de enfermedad tenía para poder darles el tratamiento adecuado.





Los dueños del orfanato no reciben casi ninguna ayuda y la gestión no me terminó de convencer por lo que me resultó triste y frustante y me ha descuadrado un poco porque ahora me planteo continuamente qué opción es la mejor, acoger a todos los niños que encuentres a pesar de que sepas que no vas a poder mejorar demasiado sus condiciones o elegir a unos pocos para darles una vida notablemente mejor…

Los peques de la escuela en plena siesta

Algunas de las nenas del orfanato vestidas de domingo

El pequeño bombón, Malcom

Tienen preparada una habitación para recibir voluntarios pero de momento no lo voy a incluir en la plataforma, el entorno es bonito y tranquilo pero las condiciones de los voluntarios son absolutamente rudimentarias. Yo, que creo que estoy bastante asilvestrada y me puedo adaptar a casi todo he de decir que allí me ha costado bastante. Además, para mi es esencial primero mejorar las condiciones de vida de los peques y quizás en un fututo pueda acoger voluntarios pero tengo claro que los voluntarios no son una prioridad en este caso concreto.

Me gustaría poder ayudarles a conseguir electricidad en el centro, a comprarles colchones y mantas en condiciones así que cualquiera que quiera echar una manilla haciendo una donación será muy bien recibida. Si estáis interesados poneros please en contacto conmigo, os puedo dar todos los detalles que necesitéis

En los jardines después de la misa del domingo

miércoles, 22 de enero de 2014

Uganda, también conocido como la perla de África

Las maravillas naturales de Uganda incluyen impresionantes cataratas y una increíble variedad de vida salvaje entre la que se encuentran los gorilas de montaña. Su población tiene fama de ser los más hospitalarios de toda África aunque yo diría que los keniatas no se quedan atrás.

Uganda es un país estable desde hace muchos años excepto en el Norte, en la frontera con Sudán del Sur donde el conflicto se prolonga desde hace muchísimos años ya que comenzó en la década de los 80. Cualquier conflicto es terrible pero aquí especialmente por los niños soldado. Los rebeldes secuestran a menudo a niños para utilizarlos como soldados. Los niños son tratados con brutalidad y obligados a cometer atrocidades contra sus compañeros e incluso contra su familia y los que tratan de escapar son asesinados. De esta forma, la violencia se convierte en su modo de vida y el trauma psicológico que ello les causa es incalculable. Las cifras son espeluznantes ya que los menores constituyen casi el 90% de los soldados del LRA. Para quien quiera profundizar en el tema hay un documental muy interesante creado por Invisible Children

Otro dato importante de Uganda es que es el país que ha aplicado la respuesta nacional más eficaz al VIH de todo el continente africano. Inculcaron la abstinencia, fidelidad y el uso de preservativos y parece que ha funcionado muy bien... Y hablando de sexualidad, la mayoría de la población ugandesa (36 millones de personas) piensa que ser homosexual es una abominación. Una ley aprobada hace no demasiado condena a cadena perpetua a los homosexuales. Los líderes religiosos han convencido a la mayoría de la población de que los gays tienen una agenda oculta de dominación del país e incluso del mundo, que los homosexuales quieren “reclutar” a los niños para convertirlos en gays. Aunque para nosotros nos parezca increíble hay un gran porcentaje que lo cree, lo que supone un verdadero problema para toda la comunidad homosexual del país.

El primer proyecto que visité está situado en una bonita ciudad de Uganda llamada Entebbe, al Sur, llena de verdes campos que contrastan con caminos de tierra de un rojo tan intenso que parece que la tierra está ardiendo. Localizada al Sur de Kampala y a orillas del lago Victoria que es el lago más grande de África y el segundo más grande del mundo con casi 70.000 km2.

Nido de termitas en uno de los caminos

Para los que pensabais que en África no hay verde, ¡Aquí tenéis la prueba de que no es así!
Típica carnicería africana

Aquí he visitado un orfanato que fue fundado hace ya casi 12 años por un profesor de tenis californiano y tiene acogidos a 37 niñas y niños. Todos son peques abandonados o huérfanos y les proporciona un hogar seguro donde poder iniciar una nueva vida con la atención médica necesaria y una educación a la que no tendrían acceso de otra manera. Los voluntarios viven en un par de guesthouses construidas al lado del orfanato dentro del mismo recinto. He coincidido con un grupo grande de americanos, de hecho dos eran familias con toda la prole por lo que es un proyecto adecuado para ir con niños y que conozcan de primera mano cómo viven peques de la misma edad en otra parte del mundo. Lo que más me ha gustado es que no sólo se encargan de darles a los niños una mejor vida cubriendo sus necesidades básicas de alimentación y educación (que ya es mucho) sino que también tratan de facilitar el acceso a un empleo para los mayores. Las posibilidades que se les plantean de trabajar en Uganda son muy escasas, prácticamente ninguna por lo que han lanzado un programa para ayudarles a la inserción en el mercado laboral. Actualmente los mayores hacen diferentes labores como fabricación de mozzarella que se vende en los hoteles y restaurantes de lujo de la zona, fabricación de diferentes productos de artesanía, un par de noches a la semana se abre una bonita pizzeria donde los grandes se convierten en camareros, cocineros, etc y se convierte en un sitio  para que los wazungu (extranjeros) de  la zona puedan degustar las delicias occidentales. En esta ciudad hay una sede de la ONU y una base americana con lo cual clientes no les faltan.

Chicas del orfanato preparando el restaurante y el puestecillo con sus productos

Por otro lado hace unos meses han comprado, gracias a una donación, un par de terrenos donde planean construir un eco-lodge y huertas con lo cual de esta forma se aseguran por un lado ingresos para darle sostenibilidad al proyecto y por el otro trabajo para los mayores del orfanato.

El árbol mágico que gobierna uno de los terrenos que han comprado,
en la foto no se aprecia pero es realmente impresionante.

Vistas del lago Victoria en el terreno donde quieren construir el eco-lodge


Este proyecto puede recibir cualquier tipo de voluntarios pero lo que más necesita son voluntarios profesionales: profes de educación especial (pues tienen dos peques que necesitan atención especial), arquitectos, expertos en energías renovables, médicos, etc. 

Next stop: Kenia :)

viernes, 10 de enero de 2014

¡Porque esto es África!

Me encuentro nuevamente preparando la mochila, esta vez para un continente diferente: África y más concretamente, Kenia y Uganda.

África para mí significa muchas cosas, es la cuna de la humanidad (al menos hay muchos científicos que aseguran que todo nació en el gran valle del Rift), un destino lleno de contrastes y que formó parte de mi vida y de mi cambio hace unos años.

Esta zona de África para mí significa volver: a las botellas de agua mineral, a las horas en autobuses por carreteras de tierra, a los regateos hasta para comprarte un chupachups, a los colores de las decenas de pulseras y collares que llevan los masais (¡y a volver a sentirme una enanita a su lado!), a la mezcla de etnias (¡Sólo en Kenia hay más de 37 etnias diferentes y otras tantas en Uganda!), a  las duchas de agua fría, a los cortes de electricidad, a los paisajes con animales salvajes que en nuestro país sólo vemos en los zoos, a las gestiones que se alargan horas (o días), al ritmo pole pole (es decir, al ritmo africano), a los saludos y sonrisas de desconocidos, a todas esas frutas maravillosas (mango, papaya, fruta de la pasión…) a precios irrisorios, a las miradas de curiosidad de los peques, a las mujeres que cargan cubos o cestas a rebosar en sus cabezas como si no llevaran nada, a las puestas de sol más bonitas del mundo (y que conste que disfruto mucho de todas pero las de África sin duda para mí se llevan la palma), a los kangas/kitenges de todos los colores que llevan las mujeres y que además son multiusos (nunca dejará de sorprenderme cómo de una simple tela se pueden sacar tantas utilidades: como vestido, como cuna improvisada para los bebés, como pañal, como compresa, como portabebés, como pañuelo…Después de observar detalles como éste te das cuenta de todas las necesidades que nos crea la sociedad en la que vivimos), a valorar el papel higiénico (os reiréis pero el papel higiénico en muchos países del mundo es un bien de lujo que tan sólo usan los occidentales), a la alegría, al ritmo, a la música improvisada sin instrumentos de verdad (o con instrumentos utilizados dejando volar la imaginación), a los cientos de estrellas que parece que casi puedes alcanzar con tu mano cuando llega la noche, a la majestuosidad o  simpleza de los dhows, a las Tusker (cerveza por excelencia de África del Este que utiliza como siglas las primeras letras de los países: Tanzania, Uganda, Somalia, Kenia, Etiopía y Ruanda), a despertarme con los rezos de madrugada, a las palmeras, al ugali (alimento básico hecho con harina de maíz y agua), a los riquísimos guisos con leche de coco que tanto me gustan, a los karibu (bienvenido en swahili), a los anacardos recién tostados, a la admiración por la fortaleza de sus gentes, a empaparme de valores que a veces olvido, a compartir, a aprender a vivir cada día y a sentirme afortunada por ello, a los niños vestidos con ropa cinco tallas más grandes de su edad, a las mujeres con los pechos descubiertos y pieles tostadas por el sol, a los hombres con una lanza en su costado (¡y el móvil en el otro!), a que cualquier desplazamiento o movimiento se convierta en una aventura…Por todas y otras mil razones, no puedo esperar…

Próxima parada: Kenia, uno de los países que desde hace años tiene un trocito de mi corazón :)