miércoles, 19 de septiembre de 2018

Mujeres viajeras de la historia: ¡su valentía nos motiva a viajar!

Mujer viajera
Viajar sola es posible. ¡Echa un vistazo a los viajes solidarios de Tumaini!

Rompieron prejuicios, sortearon peligros e incluso, a veces, tuvieron que hacerse pasar por hombres. Solo con un objetivo: recorrer el mundo. Os presentamos a cuatro mujeres valientes que viajaron en una época donde todo estaba prohibido. Sus historias nos invitan a coger la mochila y… ¡volar!

Mapa del mundo
El mundo con demasiadas cosas por descubrir, ¡haz un viaje solidario!


1 Egeria, ¿la primera viajera de la historia?

Era el año 382 d. C. cuando Egeria tomó la decisión: quería recorrer varios Lugares Santos y escribir un libro con sus experiencias. Era gallega. En aquella época todavía no existían las monjas, pero era una mujer consagrada a Dios. Viajó a Francia, Italia, Constantinopla, Jerusalén, Palestina, Egipto, Siria, la Mesopotamia y Asia Menor durante tres años. En su libro, Itinerarium ad Loca Sancta,¨cuenta cómo viajó a través de la red de vías de las legiones romanas, lo difícil que fue cruzar paisajes inhóspitors y cómo se alojó en casas de postas y monasterios.

Egeria es considerada la primera peregrina y viajera de habla hispana de la historia. Un relato de la época relata: “allí por donde iba los monjes, sacerdotes y obispos la recibían, guiaban y acompañaban como si fuera una celebridad. No le faltaban facilidades para moverse libremente y cuando se adentraba por lugares que podían resultar peligrosos era escoltada por soldados. Los peregrinos cristianos como Egeria pudieron viajar a tan lejanas tierras gracias a la pax romana y a la red de calzadas del Imperio romano”.

Imagen de Isabelle Eberhardt
Imagen de Isabelle Eberhardt.


2 Isabelle Eberhardt, vestida de hombre para ser libre

Fue una exploradora y escritora suiza de finales del s. XIX que vivió y viajó por el Norte de África. Estudió varios idiomas, entre ellos árabe, y se convirtió al islam. Desde pequeña ya prefería vestirse como un hombre para disfrutar de más libertad. Con 22 años, cuando su padre y hermano murieron, Isabelle decidió pasar el resto de su vida en África, explorando el desierto y haciendo del norte de Argelia su nuevo hogar.

Durante su viaje, Isabelle se vistió de hombre, se hizo llamar Si Mahmoud Essadi y se sumergió en la cultura árabe. De Argelia fue a Túnez y de allí viajó al Sahara, donde compró un caballo y recorrió el desierto como un  joven y fervoroso tunecino en pos de una búsqueda espiritual. A partir de ese momento, el caballo será su mejor amigo, su eterno compañero de viaje.

"Nómada fui cuando de pequeña soñaba contemplando las carreteras; nómada seguiré siendo toda mi vida, enamorada de los cambiantes horizontes, de las lejanías aún inexploradas, porque todo viaje, incluso en las regiones más frecuentadas y más conocidas, es una exploración", escribió Isabelle.

La periodista Nellie Bly dio la vuelta al mundo en tiempo récord
La periodista Nellie Bly dio la vuelta al mundo en tiempo récord.


3 Nellie Bly, vuelta al mundo

En 1888, con veinticuatro años, la periodista Nellie Bly le propuso a su editor que la mandara a dar la vuelta al mundo. Su objetivo era replicar el recorrido de Phileas Fogg, el protagonista del libro La vuelta al mundo en ochenta días, de Julio Verne, y hacerlo en menos tiempo que él. Bly relata en su libro lo que ocurrió cuando le comentó su plan al encargado de negocios de la revista: “Es imposible que lo hagas”, fue el veredicto terrible. “En primer lugar eres mujer y necesitarías un guardaespaldas, y aún si fueras sola tendrías que llevar tanto equipaje que te sería imposible hacer movimientos rápidos”. “Muy bien”, le respondí ella.  “Manden al hombre, yo saldré el mismo día desde otro periódico y le ganaré”.

El 14 de noviembre de 1889, Nellie se subió a un barco y comenzó su travesía de 40.000 kilómetros alrededor de la Tierra. Su equipaje era mínimo: llevó el vestido que tenía puesto, un abrigo, algunos cambios de ropa interior y un botiquín. Su presupuesto fueron doscientas libras que llevó en una bolsita atada al cuello. Durante el viaje pasó por Inglaterra, conoció a Julio Verne en Francia, cruzó el canal de Suez, y pasó por Singapur, Hong Kong, China y Jaón.  Hizo la mayor parte del viaje sola y rompió un récord mundial: regresó a Nueva York setenta y dos días después de haber salido.

Alexandra fue la primera europea en entrar al Tibet
Alexandra fue la primera europea en entrar al Tibet.


4 Alexandra David Neel, la primera europea en el Tibet

Fue una escritora franco-belga nacida en 1868. Durante su adolescencia ya había hecho varios viajes sola: a Italia, cruzando los alpes, a España en bicicleta, etc. Después de un viaje a India y Túnez, empezó a estudiar el islam y las culturas orientales. Esta pasión le llevó a regresar varias veces al continente asiático, donde conoció al Dalai Lama, en 1912. Fue la primera mujer europea en hacerlo. En 1924, visitó Lhasa, capital tibetana prohibida para los extranjeros.

Vivió 100 años y escribió más de 30 libros acerca de religiones orientales, filosofía y sus viajes.

Y tú, ¿te atreves? 

Si ellas lo hicieron, ¡tú también! Atrévete a viajar sola de forma solidaria. ¡Desde Tumaini te acompañamos! Durante la experiencia, harás voluntariado con una ONG de un país del sur, aprenderás de otra cultura y conocerás a otras personas que también decidieron dedicar parte de su viaje a mejorar el mundo.

lunes, 17 de septiembre de 2018

6 voluntarixs nos cuentan cómo ha sido el verano solidario de sus vidas.

Víctor ha viajado a Kenia para colaborar con un orfanato. Reyes ha hecho un voluntariado en familia en pleno paraíso, en Bali. Elena ha preferido ir a Tailandia y dar apoyo a una ONG que cuida de elefantes víctimas de las explotación. Todos y todas han vivido experiencias increíbles. Pero... ¿qué ha sido lo mejor de su verano solidario? ¡Ahí van sus respuestas!

Voluntario en Kenia

1. Víctor, voluntario en Kenia

"Lo mejor de mi viaje ha sido aprender. Aprendes de los niños, de los coordinadores, de los voluntarios y voluntarias con los que coincides... Te sumerges en su mundo como uno más y aceptas su forma de vivir, de pensar". 

Colaboró con un orfanato y escuela en Kenia.

Voluntaria en Bolivia

2. Silvana, voluntaria en Bolivia

"Me encantó trabajar con animales, ¡son muy agradecidos! También conocer a voluntarios y voluntarias de muchos países, y la selva, un lugar de ensueño".

Colaboró en un centro de rescate de animales víctimas de la explotación.

Voluntario en India

3. Eduardo, voluntario en India

"De mi viaje me quedo con haber conocido la realidad del Tíbet de primera mano. Es una cultura de la que no conocía nada y me ha impresionado mucho". 

Hizo voluntariado en un proyecto que ayuda a refugiados tibetanos en el exilio. 

Voluntaria en Indonesia

4. Reyes, voluntaria en Indonesia

"Lo mejor fueron los niños y niñas y la fiesta que era para ellos tenernos allí. También el coordinador, ¡se prestaba a todas nuestras bromas!".

Colaboró en un proyecto medioambiental en Nusa Penida, Bali.

Voluntario en Perú

5. Ciro, voluntario en Perú

"Me encantó lo cariñosos y geniales que son los niños y niñas. Y también los otras personas voluntarias con las que coincidimos, ¡nos entendimos genial!".

Hizo voluntariado en una escuelita en Cusco.

Centro de rescate de elefantes en Tailandia

6. Elena, voluntaria en Tailandia

"Es la primera vez que viajo sola y de forma solidaria. Todo ha sido maravilloso. ¡Cero incidencias! Además, estar cerca de los elefantes no tiene precio".

Colaboró en un centro que cuida de elefantes rescatados


jueves, 6 de septiembre de 2018

“Ya había viajado dos veces con Tumaini, pero este proyecto en Perú, es único”


Nerea durante su voluntariado en la escuelita de Iquitos
Nerea durante su voluntariado en la escuelita de Iquitos.

Dicen que hacer un viaje solidario engancha y que, quien lo prueba, no puede dejar de viajar. Algo parecido ha vivido Nerea. Primero viajó a India. Después a Kenia. Y ahora, acaba de regresar de Iquitos, Perú, junto a Enric, su pareja. Ha colaborado en una escuelita para niños y niñas con pocos recursos y ha aprendido a vivir con muy poco y a “conectar totalmente con la naturaleza”.

¿Te imaginabas el proyecto así?

No, ¡fue mucho mejor de lo que esperaba! La coordinadoras te hacen sentir como en casa y las niñas y niños te reciben con mucho cariño. El proyecto es sostenible a nivel medioambiental, ¡eso me encantó! Ha sido una experiencia única porque no solo estabas con los niños y niñas durante el tiempo de voluntariado, sino que a veces por las mañanas (nos tocaron varias huelgas de profesores) y o también por las tardes, después de cerrar la escuelita, pasábamos tiempo con ellos. Es un viaje ideal si quieres puedes estar todo el día activa, disfrutar de las personas que viven en el pueblo y del entorno.

Enric, la pareja de Nerea, en un paseo por la selva amazónica.
Enric, la pareja de Nerea, en un paseo por la selva amazónica.

¿Qué tareas realizaste?

Viajé junto a Enric, mi pareja, y participamos juntos en el voluntariado. Hicimos diferentes talleres: uno  de educación afectivosexual con las chicas mayores del proyecto, otro sobre las emociones con las y los más pequeños, y otro de manualidades, donde construimos un tres en raya para que cada niño y niña pudiera jugar en casa. El último día, realizamos una yincana con juegos cooperativos que les encantó. Al final ¡compramos una merienda especial como premio!

También jugué con los niños y niñas en su tiempo de juego libre y ayudé con todo lo que pude al proyecto.

Además del voluntariado en la escuela también colaboraste con la puesta en marcha de un horno de barro, ¿cierto?

¡Sí! El horno servirá para hacer pan para las meriendas. A mi pareja le gusta mucho la construcción, por lo que colaboró con la creación de un baño seco y una barandilla para las escaleras de la casa de los voluntarios y voluntarias.

"Los niños y niñas del proyecto son muy cariñosos y tienen muchas ganas de aprender"
"Los niños y niñas del proyecto son cariñosos y tienen muchas ganas de aprender"


¿Cómo os recibieron los niños y niñas?

Tuvimos una muy buena acogida, a los niños y las niñas les encanta conocer nuevas personas voluntarias y que les cuenten cosas de sus países y les preparen talleres. ¡Se implican mucho! Además muchas veces vienen a casa y preguntan por ti. ¡Quieren compartir su tiempo contigo


¿Recuerdas alguna anécdota divertida en tu viaje?

Cuando estábamos haciendo el horno de barro, hicimos una minga para poder acabarlo. Una minga consiste en ofrecer comida y masato (una bebida hecha a base de yuca masticada). Alguno de los voluntarios y voluntarias que probaron el masato no sabían lo que era. ¡Fue también motivo de muchas risas!

El ambiente en la escuelita era muy bueno y podías estar casi todo el día con los niños y niñas
¡El ambiente en la escuelita era muy bueno!


Es el tercer viaje que haces con Tumaini ¿qué diferencias viste con respecto a los otros dos proyectos en los que colaboraste?

El primer viaje que hice con Tumaini fue a la India. En aquella ocasión, colaboré con una guardería solidaria para niños y niñas tibetanos. El segundo fue a Kenia. Colaboré en un centro de acogida para niñas. Ambos viajes fueron inolvidables, pero el proyecto Iquitos tiene cosas que lo hacen único:

  • Las coordinadoras tienen muchas ganas de innovar.
  • Los niños y niñas necesitan ese espacio que les permite recordar que son niños y niñas y no personas adultas (muchos trabajan)
  • El entorno es privilegiado pero no tiene las comodidades que tienes en otros proyectos. Solo hay luz eléctrica dos horas al día, no hay agua corriente, la casa es de madera, hay muchos mosquitos… Conectas totalmente con la naturaleza.
  • Todos los días puedes colaborar directamente con los niños y niñas. Además, puedes proponer tus propios talleres.
  • Tanto la casa como la escuelita tienen mucho en cuenta el medio ambiente.
  • Se habla español. ¡La comunicación es más fluida!

Nerea compartió su viaje solidaro con su pareja, Enric.
Nerea compartió su viaje solidario con su pareja, Enric.

Para Enric era su primera experiencia de voluntariado en un país del Sur. ¿Cómo fue vivirla con él?

Me encantó vivir esta experiencia con él: ¡lo vivió con mucha ilusión y predisposición! Además, ¡se integró muy bien! Por las tardes iba con los niños y las niñas a jugar al fútbol o al voleibol y les encantaba. Nos lo pasamos muy bien.

¿Crees que merece la pena visitar esta parte de Perú?

Mucho: el entorno es un privilegio y la compañía aún más. Si quieres colaborar con niños y niñas encantadores, estar en contacto con la naturaleza y aprender a cuidarla ¡este es tu viaje solidario!

Risas y juegos formaban parte del día a día del proyecto.


¿Cómo fue vuestra relación con Andrea y Pía, las coordinadoras del proyecto?

Estupenda, tanto en la escuelita como fuer. Hicimos muchas cosas juntos: excursiones, jugar cartas,tareas de la casa… Están siempre pendientes de los voluntarios y las voluntarias y te sientes parte de una gran familia.
Compartiendo vídeos con los niños y niñas de la ONG.
Compartiendo vídeos con los niños y niñas de la ONG.

Nerea y Enric viajaron a la escuelita de Iquitos, Perú, del 24 de junio al 6 de julio de 2018.


miércoles, 29 de agosto de 2018

Cómo superar la crisis después de un viaje

Voluntaria en el centro de rescate de elefantes en Tailandia.
Voluntaria en el centro de rescate de elefantes en Tailandia

Ha sido el verano de nuestra vida. Hemos vivido aventuras, nos hemos sumergido en una nueva cultura, hemos hecho nuevas amistades. Pero… ¡llegó la hora de volver! ¡CRISIS! ¿Cómo enfrentarnos de nuevo a la rutina si morir en el intento? Te contamos las 5 claves que usamos en Tumaini para superar la crisis postviaje y ¡empezar el curso con buen pie!

1 Tómate tu tiempo para asimilar la experiencia

Nos ha ocurrido en muchos viajes: regresamos de evaluar proyectos en Camboya o Perú, por ejemplo, y, al día siguiente, parece que nada a cambiado. Nos sumergimos en el día a día, volvemos al trabajo, cursos, actividades... ¡y, al cabo de una semana, el viaje parece tan lejano! Sin querer, estábamos cometiendo un error: no dedicábamos un tiempo a asimilar el viaje, los aprendizajes y las experiencias vividas.

Para que no os vuelva a ocurrir, ¡dedica algo de tiempo a “cerrar” la experiencia! Esto incluye:

  • Revisar, clasificar, guardar e imprimir algunas fotos.
  • Repasar tus notas de viaje y completarlas para que no se te olvide nada.
  • Escribir a las personas que has encontrado en el camino y cumplir con tus promesas (si te has comprometido a mandarles fotos, escribirles, etc.). 

Porque.. ¡el viaje no termina cuando salimos del avión! Y muy importante: ¡no te guardes tus experiencias para ti! Compártelas con tu gente, hazles partícipes de tus aventuras, enséñales tus fotos. Eso también forma parte de tu asimilación.

Viajera solidaria de camino al Machu Picchu, en Perú
Viajera solidaria, en el camino al Machu Picchu en Perú.

2 Incorpora elementos del lugar que visitaste a tu vida diaria

¡Quédate con algunas cosas buenas del viaje una vez de vuelta! Un ejemplo: nosotras, tras viajar a Perú y probar su deliciosa comida, vamos de vez en cuando a un restaurante peruano para volver a comer ceviche, causa rellena, etc. ¡Y enseguida recordamos anécdotas y momentos increíbles! En otras ocasiones, hemos aprendido recetas sencillas que animan nuestro menú diario. Otros aprendizajes de viaje que nos alegran la vida son:

  • Libros y películas: solemos preguntar a las personas locales que conocemos qué libros o películas nos recomiendan. De esta forma, seguimos aprendiendo sobre el país que hemos visitado y nos sentimos, de alguna forma, vinculadas a él ;)
  • Música y radio: ¿qué grupos o música escuchan en Nepal, México o Kenia? Nosotras los apuntamos y escuchamos de vez en cuando. ¡Sobre todo, cuando nos da la nostalgia! 
  • Noticias: de vez en cuando, consultamos periódicos online de los países donde hemos viajado para estar al día de qué ocurre allí. 
  • Aprendizajes: ¿te han enseñado un truco para cocinar? ¿te has acostumbrado a la pastilla de jabón en lugar del gel? ¿alguna cultura o filosofía te ha marcado? ¡No las pierdas! Recuérdalas e intenta aplicarlas a tu día a día. 

Y... otro secreto del equipo Tumaini: nosotras hemos aprendido a vivir con menos cosas e intentamos seguir con esa filosofía también en Madrid.

El respeto a la naturaleza es uno de los aprendizajes de nuestros viajes
El respeto a la naturaleza es uno de los aprendizajes viajeros.


3 No te rindas a la rutina, ¡llena de aventura tu vida cotidiana! 

Durante el viaje cada día es diferente, cada rincón, nuevo y cada momento está lleno de nuevas sensaciones. Es normal que, al volver, añoremos esa increíble sensación de explorar y descubrir. Pero podemos hacer cosas para que nuestra rutina sea menos tediosa. A nosotras nos funciona:

  • Reunirnos con amigos y amigas. Cuidarlos y proponerles planes “fuera de lo común”. Incluso recuperar viejas amistades de las que hace tiempo no sabías nada. 
  • Hacer algo nuevo cada día. Aunque sea pequeño: cambiar de calle para ir a la oficina, hacer un descanso a media mañana, escuchar un podcast que no conocíamos, escribir, ir a una charla de un tema del que no teníamos ni idea, etc.
  • Realizar pequeños viajes los fines de semana. ¡A nosotras nos funciona para no sentir tan lejano el próximo destino!

Voluntarios y voluntarias en uno de los proyectos de Kenia.
Voluntarios y voluntarias en uno de los proyectos de Kenia.

4 Haz actividades solidarias

¿Has hecho voluntariado en algún proyecto? ¿Has conocido la labor educativa o medioambiental de alguna ONG? ¿Te ha impactado alguna experiencia (ver playas contaminadas; presenciar la explotación de animales; ver a niños y niñas trabajando en lugar de ir a la escuela, etc.)? ¡Aprovecha tu experiencia para colaborar, de alguna forma, a mejorar estas situaciones! Un viaje puede ser el motor de un cambio; puede impulsarnos a ser mejores personas, ¡hagámoslo realidad!
Nosotras, por ejemplo:

  • Tras ver las enormes plantaciones de aceite de palma en Indonesia, que ponen en peligro a bosques vírgenes, intentamos comprar el mínimo número de productos que lo lleven.
  • Después de aprender sobre la explotación de elefantes en Tailandia, seguimos a varias ONG que defienden los derechos de los animales, difundimos y firmamos sus campañas, sensibilizamos a nuestra gente, etc. 

También puedes ir más allá: buscar ONG que trabajen los temas que te preocupan y trabajar con ellas, ya sea de forma presencial o online. ¡Las nuevas tecnologías te permiten un montón de posibilidades!

Alfonso y otros viajeros en Bolivia.
Alfonso y otros viajeros en Bolivia.

5 ¡Planea tu próximo viaje! 

¡Es nuestro remedio más infalible! Desde ya, podemos empezar a pensar en las próximas vacaciones. ¿Qué tipo de viaje nos gustaría hacer este año? ¿A qué lugares? Elige 2 o 3 y busca información y fotos sobre ellos: sigue sus hashtags en Instagram, lee blogs de personas que acaban de regresar, etc. Y, si quieres comprobar lo enriquecedor que es viajar de forma solidaria, busca un proyecto donde puedas encajar, aportar, aprender y crecer!

En nuestra web encontrarás información sobre viajes solidarios tan diferentes como: cuidar de animales rescatados en Bolivia; ayudar con los deberes a niños y niñas en Kenia, Perú, México, Nepal y Bali; aprender sobre la explotación de elefantes y perros en Tailandia o dar clases de inglés a refugiados tibetanos en India o a jóvenes sin recursos en Camboya. ¡Hay una experiencia solidaria para cada persona!

Ya sabes. Elige destino, ¡y empezar a soñar! 

Una calle cualquiera en Nepal. Cada rincón en una sorpresa.
Una calle cualquiera en Nepal. Cada rincón en una sorpresa.

miércoles, 22 de agosto de 2018

Víctor en Kenia: “es muy bonito sentirte abierto a esa experiencia”

Víctor con los niños y niñas del orfanato de Kenia.
Víctor con los niños y niñas del orfanato de Kenia

En julio, Víctor Martín dejó Granada para hacer un viaje solidario en Kenia. Fue una de las primeras personas en colaborar, a través de Tumaini, en el orfanato en la costa de Malindi. Participó en numerosas actividades de voluntariado junto a niños y niñas de la calle. En la mochila, trae de vuelta anécdotas inolvidables y, sobre todo, un montón de aprendizajes de los y las peques.

Cada día es diferente en el orfanato de Kenia donde colaboraste, ¿verdad?

¡Sí! Por ejemplo, llegamos cuando los niños y niñas estaban participando en un festival de música y danza tradicionales y los primeros días los dedicamos a acompañar al grupo y apoyarlo. Después, nuestro horario que iba cambiando cada día dependiendo de la actividad que te pidieran que hicieras.

Refuerzo escolar, actividades lúdicas, talleres... las actividades de voluntariado fueron muy variadas
Deberes, actividades lúdicas... las actividades de voluntariado fueron muy variadas.

¿Qué actividades realizaste?

El equipo del orfanato procuraba que pasaras por todas las áreas así que podías dar apoyo en la clase de los peques, jugar con ellos en su rato libre, acompañar a los "trabajadores sociales" al recorrido por diferentes áreas de la ciudad en busca de los niños que están en la calle, darles soporte entreteniendo a los jóvenes o charlar con los más grandes, darles de comer, dar clase de cocina, limpiar el comedor o ayudar a preparar la comida, planchar en el taller de costura, ayudar a mantener los espacios al aire libre del centro, huerto, jardines, clases de danza... No hay un día tipo, simplemente había que estar disponible y ... ¡a currar!

"Lo mejor del viaje ha sido aprender a sumergirte en su mundo como uno más"
"Lo mejor del viaje ha sido aprender a sumergirte en su mundo como uno más".

¿Qué es lo que más te gustó de tu viaje solidario?

El aprendizaje. Aprendes constantemente con todos: niños, niñas, responsables, familias, compañeros y compañeras... Te sumerges en su mundo como uno más y aceptas su forma de vivir, de pensar, de expresarse.... Es muy bonito sentirte abierto a esa experiencia y sentir y aceptar, por qué no decirlo, los miedos y las dudas que a veces también te acompañan.

"Tener que volver a las 3 semanas fue como un jarro de agua fría".

¿Y lo que menos?

He pagado la novatada: ¡elegí un período de estancia de solo tres semanas! Cuando estás en ebullición es como echarte un jarro de agua fría. Ya lo sé para otra vez.

¿Nos puedes contar alguna anécdota que recuerdes con especial cariño?

Sí, ¡la anécdota de las galletas! Era domingo. Volvíamos de nuestro día libre en la playa y, al pasar por la puerta del proyecto camino de casa, entramos a saludar. Al momento estábamos rodeados por multitud de chicos y chicas que se colgaban de nosotros y nosotras, absolutamente alborotados y transmitiéndonos un cariño que desde luego a mí, me abrumaba. Alguno de ellos reparó en un paquete de galletas que llevaba en el bolsillo exterior de la mochila y me pidió que las repartiera. Yo, consciente de que el paquete estaba a medias y no habría para todos, le dije que no. ¡Pensaba que esto sería un problema! Enseguida se reunieron varios de ellos y me dijeron: Si no hay para todos, ¡dáselos a los más pequeños!

Se colocaron por tamaño (no sé si coincidía con la edad) y acepté su decisión. ¡Me pareció sabia y generosa! Repartí galletas hasta que se acabaron. No hubo ni un mal gesto, ni un lamento, ¡ni siquiera el primero de los que se quedó sin galleta! Se deshizo la fila y empezaron a jugar como si nada.

Solo Hussein, un niño de cuatro añitos, se me acercó con los ojos muy abiertos y migajas de galleta en la comisura de los labios, más feliz que una perdiz. Me miró con los ojos muy muy abiertos como diciendo: "ME HE COMIDO UNA GALLETA".

Quizás sea una tontería, pero a mí me hizo reflexionar y me dejó un buen rato con esa media sonrisilla y esa cara de tontorrón que se te queda cuando estás a gusto.

Víctor con dos nños del proyecto
Víctor con dos niños del proyecto.

Víctor Martín colaboró con el orfanato de Kenia del 27 de junio al 17 de julio de 2018.

miércoles, 11 de julio de 2018

Marina en Bolivia: fisioterapia para ayudar a jóvenes con discapacidad

Marina en el proyecto de equinoterapia con personas con discapacidad.
Marina en el proyecto de equinoterapia con personas con discapacidad.

Marina es fisioterapeuta en Málaga. Hace unos meses, decidió utilizar su conocimiento y experiencia para ayudar a los demás. Viajó hasta Bolivia para hacer voluntariado en dos ONG que ofrecen terapia y apoyo a niños, niñas y jóvenes con diferentes capacidades.

¿Qué tareas realizaste como voluntaria en Bolivia como fisioterapeuta?

Colaboré en los dos proyectos a la vez, por lo que acudía a los dos centros cada día. Por la mañana, iba al centro de educación integral de 9 a 12.30 h. Allí había alumnas de la carrera de Fisioterapia que hacían sus prácticas. A través de pequeños talleres, ayudaba en las terapias con los niños y niñas y en la formación de las futuras fisioterapeutas. En ellos también participaron su docente de prácticas de la universidad y la Logopeda del centro. También organizamos una charla para las familias junto con los maestros y maestras del centro. Allí expusieron sus dudas e inquietudes sobre cómo ayudar a sus hijos e hijas.

Por las tardes iba al centro de equinoterapia de 16  a 18 h. Como estaba lejos, iba directamente desde la primera ONG y comía allí con Jaqueline, la directora del proyecto, y su familia. Allí realicé terapias en la sala de fisioterapia y resolví las dudas de las familias, además de ayudar en las sesiones de equinoterapia. También colaboré con las profesionales del centro y con otras voluntarias aportando ideas para realizar pictogramas y tableros de comunicación.

Lo mejor de la experiencia de Marina fue las personas que conoció en Bolivia.


¿Hay algún momento de tu voluntariado que recuerdes con especial cariño?

Recuerdo muy especialmente la despedida que me hicieron en el centro de terapias integrales. Bajaron todos los niños y niñas a la sala de fisioterapia, cantaron una canción de agradecimiento que habían preparado y me hicieron pequeños regalos de recuerdo. ¡Fue muy emocionante!

¿Qué te ha gustado más de la experiencia?

Sin duda, el trato que he recibido tanto en los proyectos como en la casa en la que me alojaba. También las personas a las que he conocido.

El intercambio cultura fue uno de los elementos del viaje solidario de Marina.
El intercambio cultura fue uno de los elementos del viaje solidario de Marina. 

¿Y lo que menos?

El largo camino que tenía que hacer de vuelta a casa desde el centro de equinoterapia.

¿Cómo ha sido la atención de Tumaini y de las ONG?

Con Tumaini me he sentido muy bien atendida en todo momento, he podido resolver las dudas que me iban surgiendo y he recibido bastante información. En ambos proyectos me han atendido muy bien, y he sido muy bien acogida.

También estoy muy agradecida a la familia con la que me alojé, ya que me han tratado con total confianza y me han ayudado a integrarme.

Utilizar tus conocimientos para ayudar a los demás. Es lo que hizo Marina en Bolivia.
Utilizar tus conocimientos para ayudar a los demás. Es lo que hizo Marina en Bolivia.
Marina colaboró con el centro de terapias integrales y con el centro de equinoterapia de Bolivia del 24 de marzo al 7 de abril de 2018. 

Los niños y niñas de la ONG de Nepal vuelven a casa tras 5 años lejos de sus familias


Lhadon, Lhamo, Mingdi y Sonam antes de volver a su aldea en Dolpo, Nepal.
Lhadon, Lhamo, Mingdi y Sonam antes de volver a su aldea en Dolpo, Nepal.

¿Te imaginas cómo debe ser no ver a tu familia en 5 años? ¿Tener un único contacto con tus padres, en diciembre, a través de una carta? Aunque parezca mentira, hablamos del siglo XXI. Se trata de Komang, una de las aldeas tibetanas más remotas del mundo, situada en pleno Himalaya nepalí. Como en el pueblo no hay instituto, niños, niñas y jóvenes deben viajar a Katmandú para seguir estudiando… lejos de sus seres queridos. Afortunadamente, la ONG con la que colaboramos les acoge como en “una gran familia”, y además cuentan con la ayuda de voluntarios y voluntarias de varios rincones del mundo.

Arriba, Lhadon, Lhamo, Mingdi y Sonam en 2013 y abajo en 2018.
Arriba, Lhadon, Lhamo, Mingdi y Sonam en 2013 y abajo en 2018.


El regreso

En noviembre de 2013, Lhadon, Lhamo, Mingdi y Sonam bajaron por primera vez del Alto Dolpo a Katmandú para iniciar la secundaria. Y hasta abril del 2018 no han podido volver a su pueblo: es imposible llegar hasta allí en las cortas vacaciones que tienen tras los exámenes. En los 3 últimos años el único contacto que han podido tener con sus familiares ha sido por las cartas que llegaban en diciembre gracias a Rinpoche cuando baja a pasar el invierno a Katmandú. La antena para captar la señal de móvil se estropeó hace años y el gobierno de Nepal no la ha reparado. El reencuentro ha sido muy emotivo.

Damos voz a dos de los jóvenes nepalíes para que nos cuenten cómo ha sido este emotivo viaje de vuelta.

Tsering Lhadon en el largo viaje de vuelta a su aldea.
Tsering Lhadon en el largo viaje de vuelta a su aldea.

Tsering Lhadon: “agradezco a la ONG todo su apoyo en mis estudios”

“Mi viaje a mi tierra natal ha sido el más emocionante ya que por fin estoy visitando a mi familia después de 5 años. Cuando llegué a Komang encontré a mi madre un poco más mayor, ¡incluso ha perdido sus dientes! Mi hermana es más madura y ha tenido un bebé. Ah, y mi hermano se casó y tiene 2 hijos. Antes de bajar a Katmandú yo era la más joven de mi familia, y ahora siento que soy una adulta y que mi familia ha crecido mucho.

Después de unos días de descanso, empecé a ir a la escuela de primaria de Komang como profesora voluntaria. ¡Todos los del pueblo, mis profesores de primaria y algunos niños que conocía se pusieron muy contentos!

Mis amigos lloraron mucho por haber renunciado a estudiar en su momento. Esto me hace apreciar la oportunidad de estudiar y agradezco a la ONG todo su apoyo en mis estudios. Gracias a su esfuerzo, ahora tengo mucho más coraje para hacer algo de beneficio por mi pueblo. He regresado a Katmandú para avanzar más en mis estudios, ¡pero volveré!”

Pema Mingdi colaborando en la escuela donde estudió.
Pema Mingdi colaborando en la escuela donde estudió. 

Pema Mingdi: “soy afortunada de tener esta gran oportunidad de estudiar”

“Mi viaje al pueblo ha sido muy emocionante para mí. Durante esta experiencia he conocido a mucha gente y adquirido mucho conocimiento sobre el significado de la vida y de la educación. Cuando llegué al pueblo mis padres me estaban esperando fuera y encontré tanto a mi padre como a mi madre un poco mayores. Vi su sonrisa llena de amor y felicidad al mirar su cara. Pasé 8-9 días en casa descansando, ayudando a la familia en el campo, lavando ropa, recogiendo madera y todos los días iba a por agua para cocinar, que está a unos 15 minutos andando desde mi casa.

Mis padres estaban muy felices de que hubiera vuelto a casa y pudiera ayudarles en el campo y otras tareas. Me di cuenta de lo dura que es la vida de la gente del pueblo y pensé que era muy afortunada de tener esta gran oportunidad para poder estudiar.

Tú puedes cambiar vidas como la de Lhadon, Lhamo, Mingdi y Sonam

En Tumaini, colaboramos con la ONG que hace posible que Lhadon, Lhamo, Mingdi y Sonam puedan estudiar. Se trata de una organización que ofrece alojamiento y apoyo educativo a jóvenes del Alto Dolpo que deben dejar su aldea para estudiar en la capital. En el proyecto colaboran personas voluntarias ayudando a los chavales con sus estudios y haciendo actividades lúdicas siempre que sus estudios se lo permitan. ¿Te animas?