jueves, 16 de noviembre de 2017

Eider en Bali: “no hay nada que cambiaría de mi viaje”

Eider con las niñas del proyecto de Bali. 

Hay experiencias que te impactan tanto que no cambiarías nada de ellas. Eso mismo le ocurrió a Eider, guipuzcoana de 19 años, que este verano dio clases de inglés a niños y niñas de Bali. “No me arrepiento para nada de esta experiencia y me siento agradecida por haber tenido la oportunidad de vivirla”, nos cuenta.

¿Por qué elegiste Bali como destino?

El año pasado quería hacer algo diferente en verano. Quería aprovechar esa época del año para vivir una experiencia única y utilizar mi tiempo libre para colaborar con alguna causa. Busqué “viajes solidarios” en Internet y topé con Tumaini. Después de navegar entre los destinos y proyectos que ofrecía, me decanté por Bali. Había escuchado este destino en boca de muchos y me picó la curiosidad. Quería saber más sobre esta isla y conocer la cultura indonesa. ¡Decidí sumergirme en esta aventura! No me arrepiento para nada y me siento agradecida por haber tenido la oportunidad de vivirla.
Escuchando a las niñas del proyecto. 

¿Cómo era tu día a día en el proyecto?

Por la mañana charlábamos y jugábamos con la gente que se acercaba al centro. Comíamos a las 12 h y planeábamos las clases en una reunión a las 12.30. Después, dábamos clase de 13 a 16 h.

Niñas y niños dela ONG haciendo ejercicios. ¡Tenían muchas ganas de aprender! 

¿Qué talleres realizaste con los niños y niñas?

Durante las clases tratamos distintos temas según el nivel. Con los más pequeños solíamos alternar algún juego didáctico con las clases teóricas, mientras que con los más mayores trabajábamos sobre todo el aspecto gramatical del inglés, ¡siempre estaban dispuestos a aprender más cosas! Los miércoles y sábados solían ser los días de actividades especiales. Son los días favoritos de los niños y niñas. Entre las actividades que hicimos, la más exitosa fue invitar al padre de dos niñas del centro a que tocara la guitarra mientras los niños y nosotros jugábamos a juegos, hacíamos pompas de jabón etc. Nos lo pasamos en grande, ¡aprendimos nuevas canciones y algún que otro baile!

¿Qué es lo que más te sorprendió de Bali y de la ONG?

La amabilidad de la gente. ¡Todos los niños y niñas desprendían felicidad! Al dar una vuelta por el pueblo, las familias te regalaban sonrisas y estaban dispuestas a charlar contigo y a responder tus innumerables preguntas.  Los occidentales tenemos mucho que aprender de ellos.

¡Aprendiendo nuevas canciones y bailes los miércoles!


¿Puedes contarnos alguna anécdota que viviste durante tu voluntariado?

Solía haber unos niños que siempre venían al centro unas horas antes de que comenzaran las clases. Les encantaba salsear y a nosotras nos encantaba verlos jugar y, por supuesto, jugar con ellos. Había uno que nos llamaba la atención, y es que siempre solía venir a jugar pero nunca se quedaba a las clases.

Descubrimos que había dejado de ir a la escuela y que no le gustaba estudiar porque había perdido a sus padres y se había quedado huérfano. El corazón nos dio un vuelco al saber eso sobre él, ¡siempre estaba tan sonriente!

En mi último día, esos niños vinieron al centro a las 8 de la mañana e invadieron la habitación: correteaban por el pasillo y bailaban encima de mi cama. Mientras, yo recogía mis cosas y reprimía la pena por irme de aquel sitio tan mágico. Se pasaron la mañana haciendo dibujos y dejándolos encima de la cama... ¡Me hubiera quedado allí mucho tiempo más!

En la clase, los niños y niñas aprendían y perfeccionaban su inglés. 

Eider viajó a Bali del 14 de agosto al 1 de septiembre de 2017. 

martes, 7 de noviembre de 2017

El “aquí y ahora” en McLeod Ganj

Marta con algunos voluntarios y voluntarias y monjes del proyecto. 

Este verano, Marta Valentí vivió tres semanas en la increíble ciudad de McLeod Ganj. Un lugar donde naturaleza y espiritualidad conviven y donde es mejor no llevar reloj ni hacer planes, ya que “nunca sabes lo que te espera a la vuelta de la esquina”. Durante su voluntariado con refugiados tibetanos, se impregnó de su filosofía y aprendió a vivir el “aquí y ahora”.

¿Cómo era tu día a día como voluntaria?

Después de desayunar junto con el resto de voluntarios y voluntarias, preparábamos las clases de conversación de inglés para refugiados tibetanos. El momento de clase era la mejor experiencia del día. Además de lo motivados y agradecidos que están por las clases, era un placer conversar con ellos: ¡tienen una visión tan diferente de la vida de la que tenemos tanto que aprender!

El tiempo libre lo compartía con el resto de personas voluntarias. Además, cuando teníamos ocasión, aprovechábamos para visitar los alrededores.

La compasión es la piedra fundamental de la filosofía budista. 

¿Qué te sorprendió de los refugiados tibetanos?

Su generosidad y bondad. Han sufrido grandes injusticias por parte de China (persecución, etc.), y muchos de ellos han vivido experiencias muy duras (han huido del Tíbet cruzando los Himalayas y dejando a familia y amigos atrás). Pero hablan de ellos con compasión e intentan buscar una solución conciliadora al conflicto.

El entorno natural de McLeod Ganj es espectacular.

¿Recuerdas alguna anécdota?

¡Sí! ¡Enseguida aprendimos que en McLeod no se pueden hacer planes! Hay que vivir el momento porque nunca sabes lo que te espera a la vuelta de la esquina. Por ejemplo, puede que hayas quedado con alguien, pero por el camino te topas con un alumno-monje por la calle y te quedas hablando con él media tarde. O puede que hayas planeado hacer una excursión durante tu día libre, ¡pero en el último momento te dicen que el Dalai Lama ha cambiado sus planes y va a llegar en unas horas!

Marta con otros voluntarios y voluntarias de Tumaini.

 ¿Qué es lo que más te gustó de tu viaje solidario?


Convivir día a día con los refugiados y con la gente local. Impregnarte de su cultura y filosofía. Y la fantástica conexión que hubo entre los voluntarios y voluntarias de Tumaini que coincidimos allí. ¡Ha sido un enorme placer compartir tantos buenos momentos con ellos!

¿Qué tal es la gente que coordina el proyecto?

Muy buena! Yeshi, el fundador, fue muy atento y amable y se preocupó mucho porque cada uno encontrara la mejor manera para colaborar en el proyecto.

Tener la mente abierta es fundamental para disfrutar la experiencia.

¿Qué le dirías a alguien que duda en hacer un viaje solidario como el tuyo?

Que es una experiencia muy enriquecedora, ya que te ofrece la oportunidad de convivir con personas de culturas y filosofías muy diferentes a la nuestra. Además en McLeod es fácil conocer a otras personas que también se sienten atraídas por la cultura tibetana. Se crea una conexión muy especial.

Ahora que ya lo has vivido ¿qué recomendarías a alguien que va a viajar?

Ir con la mente abierta para conocer a gente de culturas y creencias muy diversas y saber aprender de todas ellas. Vivir siempre el “aquí y el ahora”, como practica el Budismo, y prestar atención a las oportunidades que se presentan en cualquier momento para poder aprovecharlas. ¡McLeod depara muchas sorpresas!

El grupo de voluntarios y voluntarias también aprovechó para hacer turismo. 

Marta Valentí colaboró con el proyecto de India del 12/08 al 01/09/17. 

jueves, 2 de noviembre de 2017

Un día cualquiera junto a los peques de Perú

Silvia junto a una de las niñas de la escuela - taller de arte. 

¿Cómo es un día cualquiera para una persona voluntaria en Perú? Silvia Lavado colaboró durante un mes tanto con los peques de Cusco como con los de Lamay. Nos cuenta con detalle las pequeñas aventuras cotidianas que se viven en el proyecto y nos confiesa qué le gustó más de la experiencia: “la pequeña familia en la que se convierten los voluntarios”.

“Así viví un día cualquiera de agosto de 2017 en la escuela-taller de arte. El centro abre las 8:30 h. Poco a poco, vamos recibiendo a los niños y niñas con un abrazo, un “buenos días” y la mejor de nuestras sonrisas. Mientras esperamos a que lleguen todos y todas, voy preparando la clase y colocando el material que vamos a utilizar.

Hoy toca taller de pasta con sal y lo tengo todo preparado. He comprado harina y sal, he preparado pequeños recipientes con agua, y he forrado la mesa con papel de periódico.

¡Me hace muchísima gracia que los peques tienen el hábito de lavarse las manos y ponerse crema!

Una de las niñas en el taller artístico. El objetivo es desarrollar la creatividad.

Empieza el taller

A las 9 h hacemos un juego colectivo en círculo y después distribuimos a los niños y niñas en los diferentes talleres (tutoría, cómputo, huerto, música o arte). Normalmente son ellos y ellas los que deciden en qué taller quieren estar.

La idea del taller de hoy es que los y las peques trabajen la imaginación y la psicomotricidad fina y que experimenten con otro material y textura. Hacemos la mezcla. Moldean, ríen y comentan entre ellos las formas que harán cuando la pasta se seque. Mientras, les voy explicando que hemos de dejar en el sol sus trabajos para que se sequen y al día siguiente los puedan pintar.

Llega la hora del recreo y para mi sorpresa no quieren salir, porque quieren seguir moldeando y manipulando su pasta de sal. Así que nos quedamos en clase casi todos :)

Los niños y niñas dejaron mensajes de despedida para Silvia el día que marchó.

El mejor regalo

Mientras manipulaban y moldeaban, los y las peques no paraban de bromear y parecía que no prestaban mucha atención a los pasos a seguir que yo les decía... ¡Pero no fue así! Para mi sorpresa, ya habían sacado algunas de las sillas de clase a un rincón del patio donde daba el sol para poner sus modelajes a secar, tal y como yo les había explicado. Fue una sorpresa muy grata, pero no fue la única... ¡Una de las niñas hizo un corazón y me lo regaló!


Silvia junto al resto de voluntarios y voluntarias en uno de los proyectos. 


Una familia de voluntarios

¡De este viaje solidario me ha gustado todo! El destino, la pequeña familia en la que se convierten los compañeros y compañeras voluntarios y por supuesto conocer y compartir mi tiempo con los niños y niñas de la escuela.

Lo único que he echado de menos es más información de los alumnos y alumnas del proyecto. Por ejemplo, si van a otra escuela, si tienen algún trastorno o discapacidad, su edad, su situación familiar, etc. ¡Aun así la experiencia ha sido muy positiva!"

¡Momento de recreo! El futbolín es uno de sus juegos favoritos. 


Silvia Lavado colaboró durante el mes de agosto en los proyectos de Cusco y Lamay


lunes, 30 de octubre de 2017

¡Sorteamos entradas para Biocultura!

¡Te esperamos en la edición de Biocultura en Madrid!

¡Sorteo, sorteo! Del 9 al 12 de noviembre llega a Madrid la mayor feria de productos ecológicos y consumo responsable del país y desde Tumaini ¡no queremos que te quedes sin visitarla! Por eso, sorteamos 25 entradas dobles para que descubras que consumir de forma responsable es más fácil de lo que te imaginas.

 En Biocultura encontrarás más de 800 expositores y 70.000 personas.

¿Cómo participar?

Es muy fácil. Solo tienes que ir a nuestra página de Facebook y responder a la siguiente pregunta a través de un comentario: ¿dónde te irías de viaje solidario, con quién y por qué? Etiquetando a la persona con la que te irías de viaje. No te olvides de seguir la página ;) Puedes participar hasta el lunes 6 de noviembre a las 23:59 h.

Entre todas las personas que hayáis participado, sortearemos:

  • 5 entradas dobles para acceder a Biocultura cualquier día (entre el 9 y el 12 de noviembre).
  • 20 entradas dobles para acceder a Biocultura el jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.

El sorteo se realizará de forma aleatoria y certificada a través de la plataforma Sortea2,  entre todas las personas que hayan comentado correctamente el post. No se tendrán en cuenta los comentarios donde no se etiquete a la persona con la que os iríais de viaje, o donde no se explique dónde te irías de viaje solidario.

El miércoles 8 de noviembre, contactaremos a través de mensaje privado con las 25 personas ganadoras para comunicarles su premio.

La entrega de las entradas se hará en el mismo Biocultura.

Si tienes cualquier duda con el sorteo, puedes contactarnos en info@viajestumaini.org.

Stand de Tumaini en la Feria de Economía Solidaria de Madrid.

¡Visita nuestro stand!

Desde Tumaini estaremos presentes durante toda la feria dando información sobre nuestros viajes solidarios. Si vas a venir, ¡no olvides pasarte por nuestro stand! Además, el domingo 12 de noviembre a las 18 h en la sala N118 daremos una charla sobre turismo responsable. Con un enfoque práctico y dinámico, compartiremos algunas claves para minimizar nuestro impacto medioambiental y cultural y mejorar nuestros hábitos viajeros.

¡Te esperamos! 

Pásate por nuestro stand y te informaremos sobre cómo viajar de forma solidaria.

Resultados del sorteo:

  • Entrada doble para cualquier día: Maria Castellanos
  • Entrada doble para cualquier día: Maryam Alk
  • Entrada doble para cualquier día: Jokin de Cerio
  • Entrada doble para cualquier día: Rosalia Jerez
  • Entrada doble para cualquier día: Raquel Barrajón
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Patricia Garcia Camino
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Paula Wiwix
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Julia Zapatero García
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Ana Isabel López López
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Lauch Fdez K
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Rodolfo Joaquín Santos Porras
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Natalia Di
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Edurne Martinez Garcia
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Eva Serrano
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Rebeca GR
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Lara Palacian Vizcaino
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Aina Gabaza
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Alberto Antonio Arevalo
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Popina Cobreros
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Chus Mateos Verdejo
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: O Mery Maria
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Eva Lntk
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Ruth Guajardo González
  • Entrada para accederel jueves 9 o el viernes 10 de noviembre.: Paula RV

martes, 24 de octubre de 2017

¿Qué es un viaje solidario? 5 claves para entenderlo

Luís durante su viaje solidario en un santuario de elefantes en Tailandia. 

Muchos y muchas nos habéis planteado las mismas preguntas. ¿Qué es un viaje solidario? ¿Visitar una ONG durante mis vacaciones? ¿Hacer una donación? ¿Ser cooperante? ¡Te contamos qué entendemos por viaje solidario en Tumaini en 5 claves!

1. Un viaje solidario es un viaje a un país del Sur

Seguro que habrás visto programas de voluntariado e intercambio cultural en Europa, Estados Unidos, etc. y la mayoría ofrece experiencias interesantes. Pero, para Tumaini, hacer un viaje solidario significa conocer un país del Sur, es decir, que no ha alcanzado los niveles de progreso económico de los denominados “países desarrollados”.

¿Por qué? Porque queremos ayudar a pequeñas ONG de estos países a contar con personas voluntarias y con ingresos económicos para que sus proyectos sigan adelante. En la mayoría de los casos, se trata de organizaciones con pocos recursos, por lo que no pueden difundir sus proyectos ni gestionar personas voluntarias a nivel internacional. En Tumaini les ayudamos a hacerlo realidad.

Acabamos de lanzar un nuevo viaje solidario educativo a Camboya

2. Un viaje solidario es hacer voluntariado

De hecho, para nosotras la colaboración es la esencia del viaje. No se trata solo de visitar una ONG durante un día y conocer su labor. Consiste en formar parte del proyecto, aprender y dar apoyo en sus tareas diarias. Según la ONG, las personas que viajan colaboran en tareas como: refuerzo escolar, actividades lúdicas con niños y niñas, formación en idiomas a adultos, preparación de comida y limpieza de instalaciones en proyectos con animales, puesta a punto del huerto en ONG medioambientales, etc.

En algunos casos, los voluntarios y voluntarias solo darán apoyo a las personas responsables de las ONG. En otros, podrán dar ideas de actividades, o ofrecer sus conocimientos profesionales para un proyecto puntual (por ejemplo, un taller de higiene, enseñar a coser a máquina, sembrar un huerto o construir un pozo). Decide la ONG, que es quien conoce mejor las necesidades locales, en diálogo siempre con Tumaini.

En Boliva los y las voluntarias aprenden a cuidar de aves, primates y felinos. 

3. Un viaje solidario tiene una duración mínima

Es imprescindible para que la persona que viaja se adapte a la nueva realidad y conozca la problemática social a la que da respuesta la ONG (carencias en la educación pública, trabajo infantil, orfandad, tráfico de animales, etc.). Además, es el tiempo mínimo que un voluntario o voluntaria necesita para que su voluntariado tenga un pequeño impacto social en el país que visita.

En la mayoría de los viajes solidarios de Tumaini, la duración mínima es de dos semanas. La ONG, en colaboración con Tumaini, decide este tiempo mínimo de colaboración. En proyectos educativos es esencial, ya que las personas que viajan tienen que conocer y ganarse la confianza del alumnado. En las ONG con animales ocurre lo mismo: los elefantes, monos, tejones, etc. también necesitan días para adaptarse a las personas que colaboran. En los viajes solidarios medioambientales también es importante el compromiso durante cierto tiempo para que haya continuidad en las tareas.

Mientras los niños y niñas aprenden, sus madres trabajan en Varanasi.


4. Un viaje solidario ayuda a las ONG a ser autosostenibles

Porque, en la mayoría de los casos, las personas voluntarias se alojan y comen en el mismo proyecto. Así, todo el beneficio de su estancia recae en la misma organización y es una importante fuente de ingresos para ella.

En muchos casos, el proyecto gestiona una “casa de voluntarios”, por lo que los viajeros y viajeras conviven con personas de varios países. Eso enriquece todavía más la experiencia. Además, ¡suelen surgir importantes amistades! En otras ocasiones, las personas conviven con los fundadores de la ONG. De esta forma, el viaje se convierte en una inmersión total en la cultura y en una experiencia inspiradora, ya que se tiene la oportunidad de conocer más a fondo a personas que un día decidieron luchar por cambiar su realidad.

En Perú, los niños y niñas trabajan temas sociales a través del arte. 

5. Un viaje solidario es aprendizaje, no cooperación

Este punto suele crear mucha confusión. ¿Si participo en un viaje solidario soy cooperante? En Tumaini damos siempre una respuesta rotunda: NO. Un cooperante es una persona con una formación específica que colabora de forma profesional en un proyecto. En un viaje solidario, no se requiere un perfil específico y es una experiencia de sensibilización que suele durar entre dos semanas y un mes.

Cuando regresan, los viajeros y viajeras nos suelen decir: “me han aportado más ellos a mí que yo a ellos”. Y es cierto. Porque un viaje solidario es una experiencia de aprendizaje. Las personas voluntarias vuelven con nuevos conocimientos, desarrollan habilidades, conocen otras culturas, aprenden a adaptarse a nuevos entornos y formas de trabajar, etc. Por supuesto, las ONG también se benefician de su colaboración, y en Tumaini haremos todo lo posible para que ese beneficio sea el máximo posible. Pero debemos ser realistas y comprender que el impacto que puede tener una ayuda de dos semanas no puede compararse con el de un proyecto de cooperación.


Colaboración. Aprendizaje. Países del Sur. Convivencia. Intercambio. Amistad. Todo eso y más es un viaje solidario. Ahora ya lo conoces en la teoría, ¿te animas a vivirlo en la práctica? :) ¡Estaremos encantadas de acompañarte en la aventura!

Educación y convivencia en el viaje solidario en la preciosa isla de Bali.

jueves, 19 de octubre de 2017

La vida en la jungla junto al mono Octavio, el oso Balú y la puma Marley

Los monos araña son los "animales mimados" del centro donde colaboró Cristina

Cuando a Cristina le preguntan qué ha hecho estas vacaciones le sale “una sonrisa de oreja a oreja”. Ha pasado tres semanas en un centro de protección de fauna silvestre en Bolivia, a los pies de la selva. Se encargaba de cuidar a monos araña rescatados que viven “casi en su hábitat natural, alejados de la civilización”. Ha aprendido tanto sobre estos primates que le da la impresión de que “en lugar de ayudar, he sido yo quien ha tenido la suerte de poder compartir el día a día con ellos”.

¿Por qué elegiste el proyecto de Bolivia con fauna salvaje?

Este año quería invertir mis vacaciones en hacer algo diferente. Me puse a buscar viajes solidarios y encontré a Tumaini. Primero pensé en colaborar con niños y niñas, pero no acababa de ver qué podía aportar. Y fue ver que podía estar en un parque con animales rescatados, y ya no pude parar de pensar en ello.

Siempre me han encantado los animales. De pequeña pensaba que sería veterinaria. 😊

Después de hablar con Tumaini vi que el proyecto de Bolivia era el que me permitía no estar desconectada de la gente. Primer viaje sola... no quería hacer desconexión total.

Cristina en el proyecto.


¿Cómo viven los monos araña en el proyecto?

Si no hay hembras en celo el día suele ser tranquilo. Juegan entre ellos, se acicalan, buscan comida en los árboles y duermen. Si hay hembras en celo, los machos desaparecen por turnos en la selva. Se coordinan sin problemas. Los días de lluvia se ponen más nerviosos, hay más peleas.

Las personas voluntarias solo podíamos tocar o jugar con las hembras que alguna vez fueron mascotas. Las nacidas libres no, para no cambiar su hábitat. Los machos pueden ser más agresivos y, aunque hayan sido mascotas, es mejor no mirarlos por si se enfadan.

Durante unos minutos al día, dejábamos que estas hembras vinieran y se sentaran encima. Las acicalábamos un poco y seguíamos con nuestras tareas para no mimarlas demasiado. También podíamos acicalar a los dos machos que estaban en runner (una especie de arneses a los que van enganchados algunos monos) . Uno de ellos, Octavio, solo deja que se le acerquen las voluntarias. Los chicos no le gustan tanto. A mí me encantaba ir a llevarle la comida porque, en cuanto me veía, me saludaba arrugando su nariz y poniendo la boca como si pronunciara la letra U. ¡Me encantaba Octavio!

¿Qué te sorprendió de estos animales?

Los Negros son los monos más rápidos en los árboles. Cuando los llevábamos a pasear veíamos que los que eran libres (todos menos cuatro) se desplazaban por los árboles como si caminaran por una carretera, ¡sin obstáculos!

Saben saludar y te reconocen. Se hacen entender y tienen memoria. Alguno de ellos te mostraba zonas de su cuerpo donde habían sufrido alguna herida, que ya no se veía, pero te lo mostraban para que les acariciaras allí porque una vez le dolía allí. ¡Son muy divertidos!

En el parque había 22 monos-araña. ¿Llegaste a conocerlos a todos? 

Al final sí. Es casi imprescindible saber quién es cada uno. Los machos, porque tienes que saber quién es el alfa o el más agresivo si estás cerca. Las hembras, porque debes saber a quién puedes tocar y a quién no.

No es difícil habituarse a ellos. Cada día te ven, les das de comer y respetas su espacio. Acaban viendo que no eres malo para ellos. Mientras sigas pensando que son monos y que son animales salvajes creo que es fácil estar con ellos.

Octavio fue el más difícil, pero solo porque necesita tiempo para conocerte. Está en runner y depende de los voluntarios 100%. Cada día me iba acercando y me veía, hasta que yo sola iba a verle y ya pedía que le rascara la espalda.

Cristina ne el aviario durante su día libre.


¿Qué animales había en el proyecto aparte de los monos araña? ¿Interactuaste con ellos?

Interactué con las aves unas horas. El aviario es una zona un poco triste. A las aves mascotas les rompen un ala para que no se escapen, ¡da muy mal rollo ver lo que les han hecho! Además hay alguna que se quita las plumas por estrés y no es fácil que se recuperen.

Los recursos del proyecto son limitados, pero incluso viendo que no es un espacio óptimo, hay aves que son un amor. Además, ¡me reí bastante cuando escuché los sonidos que hacen para imitar a los humanos!

En mi día libre, me pasé por todas las zonas. Capuchinos, coatís, el oso Balú, la puma Marley y el kinkajú.

¿Cómo viviste durante casi un mes en plena naturaleza?

El parque está al lado de una carretera, por lo tanto no pierdes el contacto con la civilización. Pero tuve muchísima suerte por estar con los Negros (monos)  y tener que subir cada día a verles en medio de la selva. El camino es cansado y más con el peso que llevas a la espalda. Pero cuando llegas arriba y ves que allí están casi como si fueran libres, es un lujo. Un lugar maravilloso. Son los mimados del parque, los más libres.

Además en esta área podía ver todo tipo de animales libres: monos capuchinos, monos araña, coatís, pájaros carpinteros, serpientes, lagartijas, ranas y centenares de insectos diferentes cada día. ¡Para mi es un lujo!

¿Algún consejo para las personas que están pensando participar en el proyecto?

Hay que ser consciente de que estás en la jungla, no es un hotel. Cada día ves insectos diferentes en los baños, esto puede que no le guste a todo el mundo. A mi me parecía curioso, incluso un día me duché con una luciérnaga. Alucinaba mientras iba emitiendo luces.

También hay que tener claro que los insectos te dejarán picaduras en todo el cuerpo y además que allí no se va a acariciar bichos. Seguramente puedas, pero para nada es una de las ideas preconcebidas que tengas que llevar antes de ir.

El objetivo del proyecto es que los monos vivan en las mejores condiciones.

¿Qué actividad/momento del día te gustó más y por qué?

Me encantaba pasear con ellos. De los cuatro monos que estaban en  runner nos llevábamos a tres y el resto nos seguía. Era increíble ver qué bien se lo pasaban buscando comida en los árboles, jugando, saltando. Era como ver monos libres, como si nunca hubieran sido mascotas y su hábitat desde pequeños hubiera sido la selva.

También me encantaba darles de comer porque hacían unos ruiditos de felicidad que hacen que te enamores de ellos.

¿Coincidiste con otros voluntarios en el proyecto? ¿Qué tal tu relación con ellos?

Sí. Primero conocí a David. Ya había hablado con él antes de salir de Barcelona. Es un tío muy majo, lo da todo allí con los coatís. ¡Adora a los animales! Los últimos días, también coincidí con Meriyou y Octavio (el humano 😛). Una pareja muy divertida y muy amable. Con todos me llevé genial y sigo en contacto con ellos.

Aparte de tu colaboración, ¿aprovechaste para hacer turismo? 

Tuve una semana para hacer turismo. Estuve en el Salar de Uyuni. Un lugar increíble, como si estuviera en otro planeta. Una diversidad de paisajes y de animales que me encantó.

También estuve en Sucre y en Santa Cruz. Sucre es una ciudad muy bonita y Santa Cruz, bueno, es donde tenía que coger el avión, pero no me gustó tanto. Igualmente, después de pasarme casi un mes entre selva, luego desierto, muchos animales y zonas increíbles... ¡ir a una ciudad me pareció soso!

Aunque eso sí: ¡he comido tan bien! Todo riquísimo.

¿Volverías a hacer un viaje solidario? ¿Por qué?

Por supuesto que volvería. Ha sido una experiencia única. Me lo he pasado tan bien en la jungla que no me da la impresión de haber "trabajado para los animales" sino que ellos me han dado la oportunidad de compartir su vida conmigo.

Cuando les explico a los amigos y a la familia lo que he hecho estas vacaciones me sale una sonrisa de oreja a oreja. ¡Cómo no voy a repetir!


miércoles, 27 de septiembre de 2017

Lo que nunca, NUNCA, puedes olvidar en la mochila: ¡formación!

Niños del proyecto de Kenia

¿Cuándo comienza un viaje? ¿Cuando subes al avión? ¿Cuando aterrizas? ¿En el primer paseo en tierra desconocida? ¡No! El viaje siempre comienza antes de partir y tiene mucho que ver con la lectura. Celebramos el Día Mundial del Turismo recordando que hay un elemento esencial que, sí o sí, tienes que llevar en la mochila: la formación.

¿Por qué es importante formarse?

Para que, por ejemplo, cuando veas un templo en India, puedas identificar a qué religión pertenece y cómo tienes que comportarte si quieres visitarlo.

O para que, cuando vayas a Kenia, sepas que las muestras de afecto no están bien vistas y así puedas evitar situaciones incómodas con las personas locales.

O para que sepas que en México o Perú, en los mercados, se suelen regatear los precios.

Por ello, es imprescindible que, unos meses antes de tu viaje, leas todos los libros que caigan en tus manos sobre el país que vas a visitar. O rastrees todos los blogs de viajes posibles. Historia, cultura, religión, tradiciones, formas de vida, problemáticas sociales… Toda esta información te será útil en tu viaje y facilitará que puedas comprender y dialogar con las personas que encuentres en tu camino.

Además, no está de más aprender algunas palabras o expresiones en el idioma del país que vas a visitar. Seguro que te facilitan la vida o, por lo menos, te ayudan a ganar la simpatía de muchas personas.

Otras lecturas recomendadas son:

  • Libros o posts sobre Turismo Responsable, que te darán consejos sobre cómo minimizar tu impacto mientras viajas. 
  • Novelas sobre el país que visitas, en las que aprenderás más de lo que crees para comprender la mentalidad y forma de vida de tu destino. 

Estudiantes del viaje solidario a Nepal

¿Qué necesito saber antes de un viaje solidario?

Hay 10 elementos básicos que no se te pueden escapar:

  • Usos y costumbres de la comunidad local.
  • Religión y tradiciones.
  • Posibles actitudes que pueden resultar ofensivas.
  • Principales problemáticas sociales y medioambientales.
  • La situación de las mujeres y niñas y posibles desigualdades.
  • Clima
  • Ropa más adecuada.
  • Práctica local de dejar propinas / regatear.
  • Salud: qué vacunas necesito y cuáles son las afecciones más comunes entre los viajeros y viajeras.
  • Servicios (luz, agua, baños, etc.) que voy a encontrar, tipos de alojamientos y carencias (si las hay).

Amistad en el viaje solidario a Bali.

Nueva formación de Tumaini: 10 tips viajeros

En Tumaini acabamos de renovar nuestra formación online para que todos los viajeros y viajeras puedan sacar el máximo partido a su viaje solidario. En ella, todas las personas que van a viajar aprenden sobre algunas de las problemáticas que afectan a los países que van a visitar: hambre, pobreza, desigualdad, acceso a la salud y a la educación, deterioro de  recursos naturales y culturales, etc., y conocen cómo los Objetivos de Desarrollo Sostenible pretenden luchar para erradicarlos. Además, aprenden tips prácticos sobre cómo viajar de forma responsable.

Educación y arte en Perú.


Os compartirmos diez:

  • No dejes residuos en espacios públicos.
  • Si el país que visitas no cuenta con un sistema de reciclaje, trae de vuelta las pilas y otros residuos.
  • Respeta los senderos marcados y cualquier indicación referente al cuidado de la naturaleza y la protección de animales.
  • No visites ni participes en actividades relacionadas con animales, a no ser que estés seguro/a de que no les perjudican.
  • Respeta las normas de los monumentos/lugares arqueológicos.
  • Hospédate en alojamientos gestionados por personas locales.
  • No comas en grandes cadenas, ¡dale una oportunidad a la comida local y a los pequeños restaurantes!
  • No des nunca limosnas a menores.
  • No acudas a negocios donde trabajan niños y niñas y menos si sabes que no pueden ir a la escuela. 
  • Apoya la artesanía local, pero nunca compres productos hechos de especies protegidas (marfil, coral, et

Y ahora sí, con la formación bajo el brazo, ¡Feliz día del Turismo!