martes, 17 de septiembre de 2019

Oriol en Bolivia: "antes siempre iba estresado. Ahora: ¡no!"

Oriol durante su viaje solidario con animales en Bolivia.

Desde pequeño, Oriol siempre ha sido un apasionado de la naturaleza. Ahora ha decidido hacer todo lo que pueda por ayudar a protegerla. Estudia Biología Ambiental en Barcelona. Y el año pasado, colaboró como voluntario en el centro de rescate de animales silvestres de Bolivia con el que colabora Tumaini. ¡Así fue su experiencia!

¿Por qué querías hacer un viaje con fauna rescatada?

Desde pequeño, mi interés y amor por la naturaleza ha ido creciendo. Por eso que quiero hacer todo lo posible para ayudar a conservar la naturaleza de nuestro planeta.

¿Qué has aprendido en este proyecto?

¡Un montón de cosas! Desde cómo trabajar con animales hasta cómo luchar contra un incendio. Además de otras cosas como: vivir en comunidad, viajar por el mundo y conocer una nueva cultura.

Oriol coincidió con varios/as voluntarios/as en el centro de rescate.

¿Con qué animales colaboraste?

Con Yuma (un puma), Yaguaru (un jaguar) y Francis (un mono nocturno)


¿Cómo era un día en el proyecto? 

Os los cuento por horas :)

  • 6:30 h: Scott nos despertaba con su música de los 80. 
  • 7 h: empezaban las tareas de la mañana: limpiar los baños, alimentar algunos de los animales, preparar el desayuno, etc. 
  • 8 h: desayunábamos. 
  • 9 h:  me preparaba para ir a pasear con Yuma (una puma) junto con Mike, otro voluntario. Salíamos a caminar por la selva toda la mañana y después del paseo limpiábamos su jaula y la alimentábamos. 
  • 12:30 h: volvíamos al campamento para comer. 
  • 14 h salía del campamento para ir a ver a Yaguaru (un jaguar). Pasaba toda la tarde a solas con él dando vueltas alrededor de su jaula enrollando su comida en patujú (flores tropicales) y lianas y escondiéndosela en su jaula. 
  • 18 h: Dos voluntarias y yo íbamos a ver los monos nocturnos. 
  • 19 h: volvíamos al campamento para cenar. 
  • Después de cenar: ¡teníamos tiempo libre! Algunos días, cuando estaba agotado, me acostaba a las 20:30 h. Otros me quedaba en el comedor jugando y charlando con otros voluntarios.


El entorno del proyecto es espectacular y está lleno de vida.

¿Nos cuentas alguna anécdota?

Mientras trabajas con tus animales o cuando caminas por la selva para regresar al campamento, te encuentras con mucha vida silvestre. Ves un montón de monos, armadillos, chanchos, koatís ¡y muchos más!

¿Cómo fue tu relación con el resto de voluntarios?

Muy buena. Entre todos los voluntarios, voluntarias y miembros del "staff" había muy buen rollo y nos divertíamos un montón.

Voluntarios/as cerca del proyecto
Voluntarios/as cerca del proyecto.


¿Qué recomendaciones darías a alguien que quiere hacer este voluntariado?

Deja tus preocupaciones a un lado y déjate llevar.

¿En qué te ha cambiado la vida este viaje?

En mi forma de ver la vida y de vivirla. Antes de este viaje siempre iba estresado a todos los lados pensando si lo que hacía estaba bien, si me dejaba algo importante... ¡Ahora no!

Oriol colaboró en el centro de rescate de fauna silvestre en Bolivia de julio a septiembre de 2018.


martes, 10 de septiembre de 2019

Paula en Kenia: “un recuerdo grabado en la retina, el corazón y la cabeza”

Paula y Adrián junto a uno de los niños del proyecto.
Paula y Adrián junto a uno de los niños del proyecto.

Tiene solo 19 años, pero este verano ya ha vivido una experiencia solidaria, enriquecedora y llena de aprendizajes: un viaje solidario a Kenia, a través de Tumaini. Colaboró en una ONG que acoge a niños y niñas de la calle, les ofrece un hogar y educación para que aspiren a un futuro mejor. Esta es su experiencia.

¿Cómo fue la preparación de tu viaje? ¿Recibiste toda la info que necesitabas por parte de Tumaini?

Sí, recibí información muy completa. Después  las dudas surgen una vez allí, pero Mónica no ha tenido ningún problema en llamarnos por WhatsApp o escribirnos cuando lo necesitábamos.

Paula en el proyecto durante su voluntariado.
Paula en el proyecto durante su voluntariado.

¿Cómo era tu día a día en el proyecto?

El voluntariado consistía en dar apoyo en las clases de los niños/as. Había dos grupos: el de los más pequeños o recién llegados y el de los más mayores, que tenían que prepararse para entrar en la escuela. Después de clase, jugábamos con ellos o bien nos tocaba cocina con papa David.

Junto a otros/as voluntarios/as del proyecto
Junto a otros/as voluntarios/as del proyecto.

¿Hay alguna anécdota que recuerdes con especial cariño?

El recuerdo que tengo más grabado en la retina, en el corazón y en la cabeza es el primer día con una niña pequeña que se llama Alima. Era del grupo de niños y niñas que acaban de ser recogidos de la calle. Una hora después, estábamos en el "dumpside" (basurero) viendo de dónde muchos de los niños venían.

Jugar con los niños/as es una de las tareas de los voluntarios/as.
Jugar con los niños/as es una de las tareas de los voluntarios/as.

¿Qué ha sido lo mejor de tu viaje solidario?

Vivirla. Es decir, poder estar con los niños y niñas, que te dediquen una sonrisa sin importar lo que hay detrás de ti.


Paula colaboró con el centro de acogida de niños y niñas de la calle de Mombasa, en Kenia, del 08/07 al 02/08/2019.

martes, 6 de agosto de 2019

Daniel en Iquitos: “te das cuenta de lo poco que te hace falta para ser feliz”

Daniel en su viaje solidario a Iquitos, en Perú
Daniel en su viaje solidario a Iquitos, en Perú

“No es fácil describir con palabras lo que sientes en una zona del mundo increíble y con unas personas que te dan todo”. Con solo una frase, Daniel nos cuenta cómo fue su viaje solidario a Iquitos, Perú. Desde pequeño siempre había soñado con ir a la selva, pero conocerla de la mano de los niños y niñas del proyecto “es increíble”.

No ha sido tu primer viaje de este estilo ¿qué diferencias viste con otros que habías hecho?

Desde el momento que llegue al pueblo de Santa Clara me sorprendió el cariño que recibí de todos los vecinos y vecinas. Aquella tarde, los niños ya me recibieron con un balón y me invitaron a jugar a fútbol. !Siempre están dispuestos a compartir todo! Me parece un voluntariado completo porque además de ayudar y colaborar, te permite adentrarte de lleno en la cultura.

¿Cómo era un día cualquiera en el proyecto?

Por las mañanas disfrutábamos de tiempo libre para adentrarnos en la cultura, conocer la selva y la maravillosa gente de Santa Clara. Por las tardes organizábamos talleres, juegos y actividades con los niños y niñas.

Daniel jugando al fútbol con los niños y niñas del proyecto.
Daniel jugando al fútbol con los niños y niñas del proyecto.

¿Crees que el proyecto ayuda a la población de Santa Clara? Si es que sí, ¿de qué forma?

Creo que ayuda a enriquecer a su gente porque son gente abierta y simpática. Sienten curiosidad por nuestra cultura y cualquier pequeño detalle que les ofrecemos puede ayudarles.

El entorno del proyecto es espectácular. Te sumerges 100% en la naturaleza.
El entorno del proyecto es espectacular. Te sumerges 100% en la naturaleza.

¿Cómo fue vivir en la selva?

Desde bien pequeño, para mí era un sueño ir a la selva. Siempre la veía en documentales y películas. Creo que hay que visitarla y vivirla al menos una vez en la vida. Adentrarse en ella de la mano de un niño y descubrir sus frutas, animales y secretos es increíble.

¿Cómo es la gente del pueblo?

Solidaria y alegre. Creo que son los dos adjetivos que mejor la definen.

Daniel con algunos niños/as del proyecto y una de sus coordinadoras
Daniel con algunos/as niños/as del proyecto y una de sus coordinadoras.


¿Por qué recomendarías este viaje solidario?

En Santa Clara, al final los niños y niñas son tu familia y el cariño que te dan es difícil de olvidar. Me traje la mochila llena de regalos hechos con su gran imaginación y sobre todo de sonrisas. Es algo increíble lo que sientes cuando convives con ellos, y te das cuenta de lo poco que te hace falta para ser feliz.

¿Qué le dirías a alguien que duda en hacer un viaje de este estilo?

Además de la educación de los pequeños, combina cultura, naturaleza y deporte. Es una aventura que merece la pena vivir porque en mi caso considero que me traigo mucho más de lo que dejé. La experiencia te motiva a seguir viajando.

¡Cena de voluntarios y voluntarias!
¡Cena de voluntarios y voluntarias!

¿Qué es lo que más te gustó?

Los niños y niñas, su pasión ¡por el deporte, la imaginación y los activos que son! Además, me encantó la gente de la selva. Espero volver alguna vez en la vida. No es fácil describir con palabras lo que sientes en una zona del mundo increíble y con unas personas que te dan todo.

¿Y lo que menos?

¡Nada! Me gusto hasta el típico gusano que come...


Daniel colaboró en la escuelita solidaria de Iquitos del 4 a 20 agosto 2018.

lunes, 5 de agosto de 2019

¿Cómo hacer fotos con animales en tus viajes?

Oso perezoso en Costa Rica.
Oso perezoso en Costa Rica. Imagen de minkewink en Pixabay. 

Has contratado una excursión a una preciosa aldea en la selva y todo parece respetuoso con la naturaleza. Pero, de repente, se cruza en vuestro camino una "vecina" con un oso perezoso en sus brazos. ¡Es tan mono! Nunca habías visto uno de cerca y la señora te anima a que lo cojas para sacarte una foto. Entre la sorpresa y ternura, accedes sin pensar en las consecuencias. Te pide una propina.

Lo confesamos: a nosotras también nos ha pasado. También hemos sido inconscientes y hemos caído en la trampa de la “foto con los animales”. Ahora, con muchos viajes a nuestras espaldas, compartimos nuestros aprendizajes y consejos para que tus fotos viajeras con animales sean siempre respetuosas.

En Cusco, Perú, se suele ofrecer a los turistas hacerse fotos con llamas.
En Cusco, Perú, se suele ofrecer a los turistas hacerse fotos con llamas.

En la ciudad, ¿por qué hay que decir NO a las fotos con animales?


1. Porque, en la mayoría de los casos, los animales son arrebatados de sus madres cuando todavía son bebés. 
De hecho, la mayoría de los animales utilizados para estas actividades son cazados furtivamente de su estado salvaje. Como la madre y el resto de sus familiares suelen luchar por sus hijos, para robar a una cría normalmente hay que matar a familias enteras. La población de estos animales acaba reduciéndose drásticamente.

2. Porque, para evitar daños a las personas, los animales se sedan con fármacos tranquilizantes. 
Además, se les arrancan las garras y dientes. A veces, ¡incluso se les precinta la boca o se encadenan!

3. Porque los animales pueden pasar el día entero pasando de mano en mano, sin descansar. 
Esto afecta a su salud y crecimiento. Además, viven en pésimas condiciones: encadenados, en jaulas, sin una dieta adecuada o atención veterinaria.

4. Porque cuando crecen y son demasiado grandes o agresivos, los antiguos bebés son reemplazados por animales más jóvenes. 
¿Qué ocurre con ellos? O son abandonados, o sacrificados, o vendidos a traficantes.

Ave del centro de rescate de animales de Bolivia con el que colabora Tumaini.

Y en la naturaleza, ¿cómo hacer fotos respetuosas con animales?


Te damos 8 consejos:
  1. Deja el entorno de la fotografía igual que lo encontraste.
  2. No cortes flores o plantas para fotografiarlas.
  3. No molestes a las aves en sus nidos ni a los mamíferos en su madriguera, especialmente en época reproductora. 
  4. No cojas animales para fotografiarlos. Por ejemplo, las estrellas de mar se mueren si las sacas del agua.
  5. Nunca utilices flash para las fotografías con animales.
  6. No te acerques demasiado. Que el animal ni se entere de que le estás fotografiando. 
  7. Nunca te hagas fotos con animales salvajes como si fueran mascotas. Si las compartes en redes sociales, puedes transmitir un mensaje que no es: que son dóciles, domésticos, etc.
  8. Usa tus redes para fomentar el respeto y crear conciencia. Denuncia situaciones irrespetuosas, explica lo que has aprendido y anima a otras personas viajeras a cambiar sus hábitos. 

En Tailandia colaboramos con un santuario de elefantes

¿Y tú? ¿Qué normas usas para hacer fotos respetuosas con los animales en tus viajes? ¿Tienes algún aprendizaje o anécdota que quieras contarnos? ¡Somos todo oídos!

miércoles, 24 de julio de 2019

Alejandro en India: “he aprendido que hay que eliminar la negatividad de nuestras vidas”

Alejandro y Naroha
Alejandro junto a Naroha, otra voluntaria en el proyecto de India

Alejandro llevaba toda la vida leyendo sobre Tíbet, pero, gracias a su viaje solidario, pudo ver de primera mano cómo se viven la compasión o la hospitalidad. Colaboró dando clases de conversación de inglés a refugiados tibetanos  y desarrollando una APP para facilitar su estudio. De vuelta, se trae nuevas amistades, experiencias increíbles y una reflexión: “hay que eliminar la negatividad de nuestras vidas, porque solo lleva a la infelicidad”.

¿Cómo era tu día a día?

Los días comenzaban bastante temprano porque amanecía sobre las 5, y desde entonces es difícil dormir. ¡Además por la calle pasan constantemente coches y motos haciendo sonar el claxon!

Tras dar unas vueltas en la cama me levantaba sobre las 8 e iba a desayunar en alguno de mis bares de confianza. Las clases de conversación comenzaban a las 11 de la mañana, justo después de que acabase la clase de gramática, que daba un profesor a los alumnos y alumnas. Uno entraba en el aula, cogía un cojín y se sentaba en algún lugar. Entonces los estudiantes que quisieran hablar se sentaban a su alrededor, y comenzaba la conversación. En la pizarra escribían un tema para romper un poco el hielo, con tres preguntas sobre las que hablar.

La clase, si es que así se le puede llamar, duraba una hora. Después solía volver a mi habitación y trabajar un poco, bien en mi trabajo normal, pues continué a media jornada mientras estuve en Mcleod Ganj, o bien en la app que estuve desarrollando para el proyecto.

A las 16 h volvía a reunirme con los estudiantes para dar la siguiente hora de conversación. Se solía hacer, si el tiempo lo permitía, en la terraza del edificio. Las vistas eran absolutamente excepcionales, y muchas veces los monos se paseaban entre nosotros observándonos con más indiferencia que otra cosa. De nuevo se proponían tres preguntas de un tema en concreto para soltar la lengua a los estudiantes. ¡Las mejores conversaciones las tuve en este horario, sin duda!

Después de esta última sesión salía a dar un paseo, comer algo o tomar un té en algún lado. No fueron pocos los días que fui a visitar a mis amigos indios, comerciantes de tiendas en las que alguna vez compré algo, y ya me quedaba con ellos hablando y tomando té hasta el final de la jornada.

Monjes meditando en uno de los templos de McLeod Ganj


¿Cómo surgió la idea de la APP y para qué sirve?

La app es herramienta para facilitar el estudio a los tibetanos. Dadas las enormes diferencias entre los idiomas que allí hablan y el inglés, les cuesta muchísimo su aprendizaje. ¡Realmente tienen dificultades grandes para ello! Así que viendo que no se separaban del móvil ni un instante, decidí que podría estar bien adaptar al proyecto una app que había hecho hacía unos cuantos años. La he publicado esta semana, ¡espero que los estudiantes lo reciban de manera positiva!

¿Cómo eran tus estudiantes?

Había dos tipos de estudiantes tibetanos. Los monjes y los seglares. Los monjes se caracterizaban por un nivel de inglés bastante aceptable, alto en algunos casos, y una tranquilidad y sosiego que no se ve mucho en Occidente. Rara vez no tenían una sonrisa en la cara y siempre estaban dispuestos a colaborar en la conversación. Los estudiantes seglares eran más dispares, pero también tenían la mayoría un nivel bastante alto. Uno de ellos se convirtió en uno de mis mejores amigos allá en Mcleod Ganj, quedamos varias veces a hacer fotos y tomar tés. Dábamos largos paseos.

El paisaje que roda al proyecto, en McLeod Ganj es espectacular.

¿Nos cuentas alguna historia bonita que te hayan contado los tibetanos?

Una vez un monje me contó una historia. El hombre debía tener unos 60 años y su inglés era bastante bueno. Me contó que de pequeño vivía en una familia nómada. Por lo visto se le daba muy bien construir arcos y flechas, y a veces comerciaba con ellos. No los vendía por dinero sino por mantras. Cuando algún otro chiquillo quería comprarle uno, él le decía un número de mantras que tenía que recitar a cambio, y hasta que no lo hacía no se lo daba. Además se apostaban mantras a ver quién daba en el blanco disparando el arco. El que se acercase más al centro de la diana elegía cuantos mantras tenía que recitarle el otro, y se aseguraba de cobrar su premio como es debido.

¿Qué es lo que más te ha gustado del viaje solidario?

Conocer a tanta gente tan diferente. He tratado con  lamas tibetanos, novicios de otras órdenes budistas, pasando por vendedores callejeros, o viajeros que conocía en el hostel.

También ha sido muy gratificante el poder ayudar a aprender a esta gente, y poner mi granito de arena a que mejoren sus condiciones.

"La gente tiene muy presente el Tíbet", afirma Alejandro, voluntario en India.

¿Qué sabes ahora de la lucha del pueblo tibetano que antes no sabías?

Siempre he sentido un gran interés por el Tíbet y todo lo relacionado con él, por lo cuál estaba bastante puesto en el tema ya. Lo que he aprendido viene sobre todo del contacto con la gente que ha vivido en primera persona la situación, y que tiene presente en cada momento que el Tíbet está ocupado y que su cultura está siendo agredida.

Me llamaron la atención sobre todo algunas cosas que vi en el museo del Tíbet, en el recinto de la residencia del Dalai Lama. Por lo visto China también impide que los tibetanos continúen con su estilo de vida nómada. A todo aquél que encuentra practicándolo lo coge y se lo lleva a unas instalaciones que bien recuerdan a un campo de concentración.La represión que sufre el pueblo tibetano en su propio país llega a un punto tal que, por ejemplo, si en cualquier comercio encuentran que alguien lleva las cuentas en tibetano, le cierran el negocio.

¡Es una pena que en Occidente sea un caso tan desconocido!


¿Qué te ha sorprendido más de la cultura tibetana, su forma de ver la vida, de relacionarse con los demás, etc.?

Que es una gente que siempre tiene en mente la idea de compartir, aunque sea con gente que no conoce de nada. Siempre tienen en mente a la gente que tienen alrededor y se preocupan por ellos como si los conocieran. En la mayoría de situaciones en que uno estaba rodeado de tibetanos se producía esa es especie de dinámica de comunidad, en la que yo, a pesar de ser extranjero, era incluido sin el menor titubeo.

Aparte de eso, me llamó la atención que a la hora de conversar con alguien, siempre sacan temas más bien espirituales, con preguntas profundas. Casi siempre tienen como tema final la compasión, o la felicidad, y no es raro que alguien a quien acabes de conocer te haga una pregunta a la que no sabes ni responder porque no te has parado a pensarlo. Digamos que cuando “hablan sobre el tiempo” lo último de lo que se les ocurre hablar es sobre el tiempo.

El tiempo pasa a una velocidad diferente allí. En la parte digamos menos buena de la balanza, vi que el trabajo es algo relajado y difuso, el concepto de productividad no está muy asentado.

El contacto con los monjes y con personas tibetanas y indias fue muy enriquecedor
El contacto con los monjes y con personas tibetanas y indias es enriquecedor.

¿Crees que algunos  aprendizajes que han cambiado en algo tu visión de vida?

Llevaba toda la vida leyendo sobre el Tíbet y practicando ciertos aspectos de su cultura, por lo que, más que aprender cosas nuevas, allí las he visto de primera mano. La idea de compasión, de eliminar la negatividad de uno porque no sirve para nada y lleva a la infelicidad, cómo los monjes, y en general los tibetanos, siempre tienen en mente el bien común, la comunidad y ayudar al prójimo… Ver a gente que rige sus vidas por esos principios es una fuente de inspiración de un gran valor.

¿Sigues en contacto con Bhanu, tu mejor amigo de McLeod Ganj?

¡Sí! Se llama Bhanu, es hindú, de la región de Dharamshala. El pobre tiene una vida muy complicada. De él he aprendido mucho. Es un tipo que siempre tiene en mente el karma, el hacer las cosas bien por hacerlas y el amor por la familia y los amigos. Es un tipo que no tiene nada, pero que lo comparte todo. Seguimos en contacto y hablamos todas las semanas. De él me llevo haber conocido a un hindú de los de verdad. Pasamos muy buenos momentos juntos. Es una excelente persona.

Este viaje es muy adecuado para personas amantes del yoga y la meditación
Este viaje es muy adecuado para personas amantes del yoga y la meditación.

Si tuvieras que elegir un momento del viaje, ¿cuál sería?

Lo mejor del viaje, sin duda, ha sido conocer a Naroha, la voluntaria chilena que estaba allí cuando yo llegué. Nos hemos hecho muy buenos amigos, y hablamos cada semana. Es una persona maravillosa. Charlas con ella hubo muchísimas. Los dos estamos interesados en ciertos temas espirituales y pudimos compartir experiencias y opiniones de las cuales rara vez se puede llegar a hablar con la gente. Hicimos algún que otro viaje juntos, comíamos juntos todos los días, y hablábamos durante horas.

También fue una verdadera suerte el poder asistir a unas charlas que dio el Dalai Lama en su residencia. El tema de la traducción no estaba muy conseguido y perdí parte del mensaje, pero el simple hecho de poder asistir a ese acontecimiento me convierte en una persona muy afortunada.

¿Y una reflexión?

La reflexión que me llevo del viaje es que es necesario eliminar la negatividad de nuestras vidas, porque ello sólo conduce al sufrimiento. De alguna manera siempre se puede elegir ver las cosas de una manera más positiva, o al menos, menos nociva para nosotros mismos.

Alejandro hizo un viaje solidario a India del 26/04 al 20/05/19.

martes, 16 de julio de 2019

Namaste India y Nepal: ¿por qué hacer un viaje solidario con yoga o meditación?

Voluntario haciendo yoga en el proyecto de Katmandú, en Nepal.
Voluntario haciendo yoga en el proyecto de Katmandú, en Nepal.

Viajar al corazón de la cultura tibetana. Charlar sobre la vida con monjes y creyentes budistas hasta perder la noción del tiempo. Practicar yoga en el lugar donde nació y donde se vive, todavía hoy, con intensidad, en sus calles, en sus gentes. Todo eso y mucho más te espera en nuestros viajes solidarios de Tumaini a India y Nepal.

Si amas su cultura y crees en la generosidad, te damos 5 razones por las que tienes que vivirlo, por lo menos, una vez en la vida. ¡Aunque hay muchas más!

Voluntaria en las clases de inglés con refugiados tibetanos en India
Voluntaria en las clases de inglés con refugiados tibetanos en India.

1 Porque la inmersión cultural es total

En España puedes formarte con las y los mejores profesores. Leer todo lo que cae en tus manos. Pero viajar a India o Nepal y convivir las 24 horas del día con personas budistas y tibetanas, charlar con ellas, cocinar con ellas, pasear con ellas… ¡te sumerge 100% en su cultura! Y es una experiencia solidaria y enriquecedora que no se olvida.

Los viajes solidarios de Tumaini a India y Nepal incluyen un voluntariado de mínimo dos semanas:
  • En India, dando clases de conversación de inglés con monjes tibetanos que han huido de la persecución en China. 
  • En Nepal, con refuerzo escolar y juegos con  niños, niñas y jóvenes que han dejado atrás sus remotas aldeas en el Himalaya para estudiar secundaria en Katmandú. 

En ambos proyectos, las personas voluntarias pasan la mayor parte del día rodeadas de personas tibetanas:  refugiados que han tenido que huir de su país, personas inspiradoras que han puesto en marcha ONG para proteger su cultura…  ¡el aprendizaje es increíble!

Voluntario aprendiendo nuestras tradiciones en Nepal
Voluntario aprendiendo nuestras tradiciones en Nepal.

2 Porque contribuyes a proteger la cultura que tanto amas

De varias formas:
  • En India: puedes colaborar con un programa de protección y difusión de la literatura, música y danzas tibetanas. Todas las semanas, organizan un festival para mostrar estas artes. Se necesitan personas voluntarias para colaborar en la organización y difusión del evento. 
  • En Nepal: los niños y niñas provienen de la región del Alto Dolpo, en concreto, de una de las aldeas más remotas del mundo. Iniciar una nueva vida en la capital, Katmandú, no es fácil para ellos. El intercambio y actividades culturales con las personas voluntarias favorecen que sigan arraigados a su cultura y tradiciones

Voluntaria de India en un centro de meditación
Voluntaria del proyecto de India en un centro de meditación.

3 Porque puedes practicar yoga o meditación

La ONG de India está muy vinculadas al yoga, la meditación y la cultura tibetana. En la de Nepal, se pueden organizar talleres con los jóvenes. La mayor parte del año, se puede practicar yoga en los mismos proyectos, o bien en escuelas cercanas. Estas clases te aportarán nuevos aprendizajes, técnicas y formas de enseñar y, lo que es más importante, nuevos valores, conceptos y perspectivas de vida.

4 Porque puedes usar tus conocimientos para ayudar a los demás

Si tienes amplios conocimientos en yoga, meditación, cuencos tibetanos, etc. y te apetece poner en marcha un taller para ayudar a las personas del proyecto… ¡adelante! Será posible para estancias de mínimo un mes. Podrás utilizar tu gran pasión para mejorar vidas.

Clase de yoga con los niños y niñas de Katmandú
Clase de yoga con los niños y niñas de Kathmandú


5 Porque harás voluntariado y regalarás lo mejor de ti mismo/a

Las personas voluntarias que regresan de sus viajes a India y Nepal siempre nos dicen lo mismo: el viaje logra sacar lo mejor de sí mismos y vuelven con la mochila llega de aprendizajes, valores, amistades, amor. Aprenden a valorar más lo que tienen y menos las cosas insignificantes. Son viajes que cambian la vida.

¿Te animas?

¿Y tú? ¿Te animas a hacer un viaje solidario a India o Nepal? Pídenos más información sin compromiso y estaremos encantadas contarte todo sobre los proyectos. ¡Tashi Delek o... todo lo mejor!

El proyecto de India está situado en McLeod Ganj, donde vive el Dalai Lama
El proyecto de India está situado en McLeod Ganj, donde vive el Dalai Lama.

lunes, 8 de julio de 2019

Cristina en India: “lo mejor son los lazos que generas y conocer perspectivas de vida diferentes”

Cristina durante su viaje solidario a McLeod Ganj, en India
Cristina durante su viaje solidario a McLeod Ganj, en India

Cristina es de Monterrey, México. Arquitecta y directora de proyectos. Pero, durante el pasado mes de abril, dejó la oficina para vivir una experiencia irrepetible: un viaje solidario a India. Dio clases de inglés a refugiados tibetanos que huyeron de la persecución china. Lo mejor de su experiencia fue, sin duda, su relación con ellos y el intercambio de puntos de vista. “Te abre la mente”, nos cuenta.

¿Cómo era tu día a día en el proyecto?

Mi dia contaba con dos clases de 1 hora de duración para que refugiados tibetanos practicaran inglés básico o avanzado. La clase por la mañana era a las 11 h  y la de la tarde a las 4 h.  El formato es muy agradable ya que cada voluntario tiene un grupo de 4 o 5 personas y se da un tema y una serie de preguntas para hablar.

Durante su viaje solidario Cristina pudo practicar meditación
Durante su viaje solidario Cristina pudo practicar meditación.

¿Pudiste aplicar tus conocimientos de arquitectura durante tu voluntariado?

¡Sí! Por ser arquitecta también colaboré con el director de la ONG revisando la funcionalidad de un edificio para realizar las actividades educativas. 

¿Recuerdas alguna anécdota especialmente emotiva o divertida?

Me quedo con los lazos que generas con la gente que practica su inglés contigo cada día. Te enriquece más allá del voluntariado que te toca hacer: volverlos a ver, comprobar que lo que haces es útil y sentirte apreciada te aporta mucho más de lo que tú ofreces a ellos. Además, comparar puntos de vista y perspectivas de vida te abre la mente.

Las personas que conoció en su viaje fueron importantes para su experiencia.
Las personas que conoció en su viaje fueron importantes para su experiencia.

¿Qué te ha gustado más de la experiencia?

La calidez de la gente dentro y fuera de la ONG. Y  la oportunidad de hacer otras actividades como yoga, meditación, montañismo, parapente, etc. Pero, sobre todo, conocer una cultura diferente a la nuestra. Te sientes super segura todo el tiempo.

¿Y lo que menos?

¡No tuve malas experiencias! Cada día tuvo sus aprendizajes.

Cristina viajó al proyecto de McLeod Ganj en India del 4/04/19 al 27/04/19.


martes, 2 de julio de 2019

#KLMVuelaSostenible: ¡9 bloggers, 9 aprendizajes!


Viajar de forma responsable es más fácil de lo que crees. KLM nos lo enseñó el sábado

El sábado pasado participamos en las jornadas #KLMVuelaSostenible. En ellas, 9 viajeros/as y bloggers compartieron pequeños trucos para recorrer el mundo dejando la mínima huella posible. De cada uno/a de ellos, hemos sacado un aprendizaje:

Algo que recordar en #KLMVuelaSostenible
Algo que recordar en #KLMVuelaSostenible.

1 Algoquerecordar.com

  • ¿Quiénes son? Rubén y Lucía. Dos publicitarios que en 2013 decidieron dejarlo todo para irse a perseguir su sueño de dar la vuelta al mundo. También hicieron un documental sobre los derechos de las mujeres en diferentes países del mundo. 
  • ¿Qué hemos aprendido de ellos? “Para que un viaje sea algo que recordar, denuncia injusticias, habla con personas locales, sé consciente de las consecuencias de tus actos”. 

Maruxaina compartiendo sus reflexiones sobre #FastFashion.

Maruxaina y su mochila

  • ¿Quién es? Viajera y cuentista. Le gusta viajar en tren y sueña con una larga temporada en África.
  • ¿Qué hemos aprendido de ella? “Ser una viajera responsable es cuestión de sentido común. Si en tu día a día no haces determinadas cosas como tirar basura, por ejemplo, ¿por qué vas a hacerlo mientras viajas?”

A la derecha, Mónica de Cossio es la fundadora de la ONG Be in África
A la derecha, Mónica de Cossio, fundadora de la ONG Be in África.

3 ONG Be in África 

  • ¿Quién es? Junto con Matilde Cano, Mónica de Cossio es la fundadora de la ONG Be in África en Fort Portal (Uganda). Dicha localidad está próxima a la frontera con al República Democrática del Congo, donde Mónica se crió y pasó quince años de su vida.
  • ¿Qué hemos aprendido de ella? “Hay que diferenciar bien las ONG de las empresas de voluntariado y elegir un proyecto que de verdad quiera ayudar”.


Aitor Urdaniz cambió su vida para fundar Udare
Aitor Urdaniz cambió su vida para fundar Udare.


4 Udare

  • ¿Quién es? Aitor Urdaniz es licenciado en Ciencias Ambientales e Ingeniero Agrícola. Fue Responsable de Calidad de una empresa alemana hasta que un buen día una jirafa se cruzó en su camino. Creó Udare en Tanzania, una empresa que acerca agencias locales de Kenia y Tanzania para que disfrutes de tu safari perfecto.
  • ¿Qué hemos aprendido de él? No solo hay que elegir empresas locales, sino asegurarnos de que las condiciones laborales son dignas. “En Udare los empleados/as trabajan 8 horas, pero en otras agencias hacen hasta 10 o 12. Ningún turista tiene el derecho de explotar ni al medio ambiente, ni a animales ni a personas”. 

Estela Gómez dedica su blog a compartir su experiencia como viajera sola.
Estela Gómez dedica su blog a las mujeres viajeras solas.

5 Viajes e Ideas

  • ¿Quién es? Estela Gómez es viajera, fundadora de #QuieroViajarSola y travel blogger en Viajes e ideas. En 2016 viajó por Sudamérica sola durante seis meses. Desde entonces trabaja para que todas las mujeres dejen atrás los miedos y puedan vivir esta experiencia. 
  • ¿Qué hemos aprendido de ella? A cuestionarnos todas nuestras decisiones. Por ejemplo, alojarnos en un gran hotel. Puede ser muy cómodo pero: ¿habéis pensado la cantidad de agua que gastan en lavar las toallas? ¿La energía del aire acondicionado? Basta con pensar un poco más allá. 

Cristina Vilà Maré pertenece a Travindy y EcoTravelDesign
Cristina Vilà Maré pertenece a Travindy y EcoTravelDesign.

6 Travindy y EcoTravelDesing

  • ¿Quién es? Detrás de los dos proyectos está Cristina Vilà Maré, ambientóloga especializada en turismo sostenible. 
  • ¿Qué hemos aprendido de ella? Que la difusión del turismo responsable también puede hacerse antes de viajar, publicando posts con consejos para que otros viajeros y viajeras se sumen al lado sostenible del turismo. 

Manuel José Carpintero Manzanares ha realizado varias expediciones
Manuel José Carpintero Manzanares ha realizado expediciones al ártico y antártico.

7 Expedición #KLMVuelaSostenible en Noruega 

  • ¿Quién es? Manuel José Carpintero Manzanares preside la Sociedad Astronómica y Geográfica de Ciudad Real y dedica su vida a la enseñanza. Capitaneó la primera expedición mundial que llegó al Círculo Polar Antártico en un pequeño velero de 14 metros de eslora.
  • ¿Qué hemos aprendido de él? Que los viajes pueden ser una herramienta muy potente para que jóvenes se conciencien sobre el cambio climático y otras realidades.

Eva y Joseba son Organizo Tu Viaje
Eva y Joseba están detrás del blog Organizo Tu Viaje.


8 Organizo tu viaje

  • ¿Quiénes son? Eva Hernández y Joseba Montes son dos viajeros empedernidos que han cumplido su sueño de vivir viajando.
  • ¿Qué hemos aprendido de ellos? Que “un viaje solidario, si está bien organizado, no tiene nada que ver con otro tipo de viaje. Lo que aprendes en él, la realidad que ves, las personas que conoces son únicas”. 

#LaBasuraNoDaLikes es un proyecto de MochilerosTV
#LaBasuraNoDaLikes es un proyecto de MochilerosTV.


9 Mochileros TV

  • ¿Quién es? Alberto Menéndez estudió derecho y relaciones internacionales. Cambió la oficina por la mochila. Tras miles de kilómetros recorridos se convirtió en reportero de viajes y travel blogger. Ahora está detrás del blog Mochileros TV. 
  • ¿Qué hemos aprendido de él? Que #LaBasuraNoDaLikes. Se nos ha quedado grabada su imagen buceando y chocándose con decenas de plásticos a su paso. 


miércoles, 19 de junio de 2019

Jordi en Perú: “todo es mucho más sencillo de lo que te crees”

Jordi en el proyecto de Perú
Jordi en el proyecto de San Jerónimo en Perú.

Cuando vas a hacer un viaje solidario estás lleno/a de dudas: ¿encajaré en el nuevo entorno? ¿Gustaré a los niños y niñas? ¿Seré capaz de aportar? Jordi también las tuvo antes de viajar a Perú con Tumaini, aunque ahora lo tiene claro: "las cosas son más fáciles de lo que crees. Solo tienes que dejarte llevar".

¿Por qué decidiste hacer un viaje de este tipo a Perú?

Desde hace tiempo tenía mucha ilusión por visitar el Machu Picchu y conocer con mayor profundidad la cultura Inca. Además también quería colaborar en un proyecto solidario internacional.

En la web de Tumaini vi que se podía colaborar con una ONG en San Jerónimo. Se trata de una población situada muy cerca de Cuzco e inmersa en la cultura del imperio Inca. Además, en los alrededores puedes visitar numerosos monumentos arqueológicos y diferentes pueblecitos Incas. Cuando vi que podía combinar voluntariado con turismo en esa zona, ¡no me lo pensé!

¿Qué te llamó la atención del proyecto?

Saber que es  relativamente nuevo, ¡y que ahora es cuando más se necesitan los voluntarios y voluntarias! Gracias a su ayuda, la ONG podrá crecer y consolidarse.

Los niños y niñas te muestran cariño desde el inicio. 


¿Qué te impactó más durante los primeros días de tu voluntariado?

Ver cómo los niños y niñas  en cuestión de minutos ya te habían cogido un enorme cariño y te hablaban y te trataban como si te conocieran de hace tiempo. Antes de viajar, uno piensa cómo será la relación con ellos, si se adaptarán a ti y tu a ellos, si les gustarás... Y luego te das cuenta que es mucho más sencillo de lo que te imaginas. De hecho ¡solo tienes que dejarte llevar por ellos!

¿Crees que el proyecto está haciendo un buen trabajo en el Barrio de San Jerónimo?

¡Sí, excelente! Además, me consta que no es el único en la población de San Jerónimo, lo que refleja la necesidad social que existe en  esa zona  Quisiera destacar la labor de la responsable del proyecto en el que yo estuve. Se llama Jenifer ¡y me pareció una persona luchadora! Su prioridad por encima de todo son los niños y niñas. Se dedica en cuerpo y alma a estos pequeños. ¡Es increíble todo lo que está consiguiendo!
Uno de los niños del proyecto de San Jerónimo muestra fotos con Jordi. 

Coincidiste con otras personas voluntarias, ¿cómo fue tu relación con ellas?

¡Excelente!  Tuvimos una muy buena convivencia y disfrutamos mucho de todo lo vivido. De hecho, hicimos alguna excursión juntos y solíamos compartir gran parte del día.

¿Crees que los voluntarios y voluntarias son necesarios en la ONG?

Sin duda: son una pieza fundamental. Hay muchos niños y niñas que necesitan toda la ayuda posible. A la escuelita acudían 30 niños y niñas, es evidente que un persona solo no puede estar por todos ellos y es en ese momento donde la figura del voluntario es necesaria.

¿Qué le dirías a alguien que duda en realizar un viaje solidario de este tipo?

¡Que no se arrepentirá!


Jordi colaboró en Perú del 18 de agosto al 7 de septiembre de 2018. 


martes, 11 de junio de 2019

Siempre, siempre, di NO al trabajo infantil

Una voluntaria con niños y niñas en el centro educativo de Perú
Una voluntaria con niños y niñas en el centro educativo de Perú.

En Perú el 21,8% de los niños y niñas no pueden ser lo que son: niños. Y es que este país es el que encabeza el ranking de trabajo infantil en toda América Latina, seguido de Bolivia y Paraguay. Lo dice el informe de 2018 sobre trabajo infantil de la Organización Internacional del Trabajo.

En el Día Internacional contra el Trabajo Infantil desde Tumaini queremos lanzar un mensaje claro:¡basta ya! Esas son las cifras, pero, ¿cómo se vive esta situación en el día a día de miles de peques? Hemos consultado a tres de los proyectos con los que colaboramos en Perú. Estas son las respuestas.

Niños y niñas en la escuelita de Iquitos
Niños y niñas en la escuelita de Iquitos.

1 ¿Hay niños que trabajen y vayan al proyecto? 

Escuelita de Iquitos: sí, en la comunidad los niños inician la vida laboral muy temprano. Sobre todo, realizan labores para la familia.

Centro educativo en Cusco: sí, casi todos los niños y niñas trabajan ayudando a sus familias de una u otra manera entre semana o los fines de semana.

En la ONG educativa de la comunidad Collana: trabajan Efraín, de 13 años, Jhon, de 11, Judith, de 9, Elmer, de 8 y Anita de 6. Van cada día a buscar leña durante horas para cocinar sus comidas. También recogen chatarra en diferentes lugares para venderla después, o crían pollos y un cerdito. Además, lavan su ropa a mano cada fin de semana y cuidan de sus hermanitos/as menores.

También trabajan Leysi, de 8 años, que ayuda a su madre en un puesto de chicharrones por las tardes; Yahaira, de 13, Yendi, de 12; y Oliver y Angel, de 10 y 12, en un taller mecánico. Van cada fin de semana al restaurante donde trabaja su madre y ayudan a lavar platos. Por último, Jean Paul, de 16, hace unos días se fue a Arequipa a trabajar en las minas. Ha dejado el colegio. Estaba en segundo de secundaria.

2 ¿Qué edades tienen?¿Qué trabajos realizan?

Centro educativo en Cusco: entre 7 y 16, aunque algunos más pequeños también ayudan, sobre todo en la escoaldea, que está situada en el campo. Los peques de Cuzco, en cambio, trabajan vendiendo en la calle o mercado, limpiando zapatos, lavando ropa...

Centro para menores de habla quechua en Cusco:  Franklin es uno de los niños que trabaja durante la mañana como “estibador” y estudia durante las noches, a pesar de encontrarse en la adolescencia.  Continúa viniendo al proyecto y le gusta mucho compartir con los voluntarios/as.

Escuelita de Iquitos: trabajan a partir de los 7 años, sobre todo en el cultivo, recogiendo la cosecha y pescando.
Franklin trabaja, pero no ha dejado de estudiar ni de ir al proyecto
Franklin trabaja, pero no ha dejado de estudiar ni de ir al proyecto.

3 Los niños y niñas que trabajan van al colegio?

Centro para menores de habla quechua en Cusco: si!, van a la escuela pero por la noche, o solo fines de semana, son 2 tipos de educación.

Escuelita de Iquitos: La gran mayoría están escolarizados en la comunidad, sin embargo muchos no asisten todos los días al colegio porque van a sus chacras a trabajar o están ayudando en casa.

Niños y niñas en Iquitos
Niños y niñas en Iquitos.


4 ¿Algún detalle más?

Centro educativo en Cusco: la educación acá todavía no es una prioridad para el gobierno y el nivel de aprendizaje no es demasiado alto. No hay interés en que aprendan a leer, a comprender, a reflexionar… Solo quieren que vayan pasando de curso de cualquier manera. La mayoría de las tareas que les mandan son de copiar y memorizar.

Y el papel de las personas docentes no está nada valorado. Aunque muchos docentes comiencen su carrera con ganas de cambiar cosas, en poco tiempo desisten y se desmotivan, por lo que nos niños y niñas no aman ir a la escuela.

Tú puedes colaborar con uno de estos proyectos para contribuir a cambiar esta realidad. Haz un viaje solidario a Perú. Y siempre, siempre, di NO al trabajo infantil.